Fraude científico

Publicado por Iñaki a las 13:34 Viernes 21 de agosto de 2015

El Cuaderno de Cultura Científica, uno de los blogs de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, ha publicado esta semana una muy recomendable serie de artículos escritos por Joaquín Sevilla (blog, Twitter) acerca del fraude científico. ¿Existe el fraude científico? ¿Lo podemos cuantificar? ¿Es grave, doctor? ¿Cuáles son las causas? ¿Qué se puede hacer? Estas y otras preguntas, además de un montón de referencias con las que se puede seguir profundizando en el tema, en estos cinco artículos:

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Debate sobre transgénicos convocado por Ahora Madrid

Publicado por Almudena a las 15:40 Domingo 19 de julio de 2015

madrid-transgenicos

El viernes asistí al debate convocado por Ahora Madrid en Casino de la Reina sobre su propuesta para declarar Madrid zona libre de transgénicos. Debo reconocer que llevé conmigo bastantes dudas sobre mi propia pertinencia: a fin de cuentas, ni soy biotecnóloga ni creo haberme informado lo suficiente sobre un tema tan especializado. Sé lo que es un gen, eso sí, que ya es más de lo que se le puede pedir a la mayoría de los españoles. Pero, precisamente por eso, pongo en duda que un tema de semejante calado sea una cuestión de “opinión”, susceptible de debatirse en una asamblea abierta.

La función de las ponencias que abrieron la convocatoria era cubrir precisamente ese hueco de desinformación. Costaba entender, por tanto, la poca formación específica en el tema de algunos de los ponentes, entre los que se encontraba un solo investigador y una licenciada en biotecnología. Para mi sorpresa, no obstante, las tres primeras presentaciones resultaron bastante elaboradas. Pablo Salustegui (no he conseguido averiguar su formación) se centró en algunos de los problemas socio-económicos derivados de las patentes que protegen muchos de estos productos biotecnológicos. Gabriela Vázquez, licenciada en biotecnología y portavoz de Ecologistas en Acción, puso en relieve la dificultad de garantizar la independencia de los organismos científicos encargados de evaluar la seguridad de estos productos (como la EFSA). La ponencia más constructiva, no obstante, fue la presentada por David Foronda, investigador biotecnólogo y representante del Círculo Podemos Ciencia. David lamentó que no se hubiese consultado a este círculo antes de elaborar la propuesta, pero, sobre todo, adoptó una postura conciliadora haciendo lo que resulta tan deseable en estos casos: separar el grano de la paja y abordar los problemas de manera independiente. De hecho, las dos primeras ponencias centraban su hilo argumental a favor de la propuesta de Ahora Madrid en problemas “derivados” de los transgénicos, como son su explotación comercial o la independencia de los organismos que los evalúan, pero no en propiedades inherentes a los OMG en sí. Es, por tanto, posible dirigir propuestas hacia la solución de estos problemas específicos sin oponerse de manera total a una tecnología que, como tal, puede utilizarse para mejorar las vidas de muchos seres humanos.

En este punto, las posturas parecían, al menos, remotamente conciliables si bien, como asistente no especialista en el tema, me quedé con la impresión de que los tres ponentes habían ofrecido información contradictoria entre sí. Esto resulta inevitable cuando se expone un tema tan complejo al público. A fin de cuentas, un ciudadano, en base a datos e información objetivable, puede decidir cuáles son sus prioridades o qué nivel de riesgo está dipuesto a asumir en cuestiones que afectan a su economía o su seguridad, por ejemplo. Pero no puede decidir (simplemente porque no tiene la formación suficiente) cuáles son esos “datos e información objetivable”. Para llegar a ese punto, el punto de la “opinión”, es necesario que un grupo de expertos en el tema consensúe la información que se va a ofrecer y sobre la que se va a trabajar: el mínimo común objetivable. Desde mi asiento no percibí que se hubiese logrado algo así, más bien todo lo contrario. Y eso, ciñéndome a las primeras ponencias que, insisto, fueron las más razonables. Las dos últimas y, muy especialmente, la de Yago Rosa (supuestamente “pro-transgénicos”, pero que funcionó como un lamentable caballo de Troya gritando datos inconexos al azar extraídos de su libreta o de su móvil) fueron un galimatías y no aportaron nada más que ruido y tensión entre dos bandos que venían predispuestos al enfrentamiento.

Esta predisposición quedó clara durante el turno del público. Si bien las primeras respuestas fueron constructivas y cargadas de sentido común, muy pronto se dejó ver la irritación que la propuesta de Ahora Madrid había causado en gran parte del público. La cosa no llegó a las manos y en general transcurrió con bastante educación (pese al triste nivel argumental de algunas de las respuestas). Pero, razonablemente sorprendido, un representante de Ahora Madrid resaltó la gran agresividad que había suscitado este tema a través de las redes sociales.

Razonablemente sorprendido, sí. O, al menos, a mí también me sorprende, tratándose de un tema que requiere tanta especialización (tanto en biotecología como en legislación internacional, por ejemplo). Y me sorprendió todavía más encontrar una sala llena de escépticos en un entorno donde me esperaba otro tipo de mayoría. Lo cual me hace pensar que la visceralidad en torno a este tema no la despiertan los genes de los tomates, sino la poca visibilidad de una izquierda racionalista que existe pero que se siente injustamente desplazada por esa caricatura de herbolario, paradójicamente urbanita, que se ha impuesto en el imaginario colectivo. La misma que propone librar a Madrid de transgénicos, en nombre del “sentir ciudadano” (según Liliane Spendeler, una de las ponentes) sin consultar siquiera con un Círculo de ciencia que le debería ser afín.

No: no toda la izquierda se “siente” de la misma manera, ni opina lo mismo sobre determinados temas. Existe, sigue existiendo, una izquierda profundamente progresista que confía en la cultura (versus la natura), en la razón y en la capacidad de la humanidad para mejorar su propia calidad de vida por medio de la ciencia y la tecnología. Al menos yo quiero seguir llamándolo izquierda, yo quiero seguir diciendo “progreso”.

Sin embargo, cuando en los días previos al debate, hablé con algunos miembros de esta izquierda, muchos de ellos se mostraron reticentes a asistir al debate: bien porque no encontrasen que este sea un tema debatible en una asamblea (posición que comparto), bien porque creían que asistirían a un debate ya perdido, muchos prefirieron no ir a Casino de la Reina. Tras mi experiencia el viernes debo animar a esta izquierda a volver a participar y hacerse visible. Precisamente porque creo que estamos ante una página en blanco que nos da la oportunidad de cambiar muchas cosas y prejuicios a este lado del espectro político. Levanten la patita, tímidos rojos racionalistas y descreídos, ¡que la cosa no está tan perdida!

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Bendita burocracia

Publicado por Almudena a las 14:09 Martes 14 de julio de 2015

Os propongo un juego clásico, buscar las 7 diferencias entre estas dos imágenes:

14-Agosto-11blog
2014 - Filipinas - Simala Shrine

La foto está sacada en un santuario de Cebú dedicado a María, conocido como Simala Shrine. En Filipinas existe auténtica devoción por este lugar, con peregrinos llegando (y dejando sus donativos) desde todas partes. Semejante flujo se sustenta sobre la creencia en los milagros (¡milagro!) concedidos por la figura de la virgen que sirvió de excusa a la construcción del templo 1998 (ayer). Vaya, un Lourdes tropical contemporáneo.

Filipinas - Simala Shrine


Simala Shrine

En el cartel central de la primera imagen se puede leer (según Google y otros traductores del tagalo similares, o sea que no se fíen del todo):

Este mostrador es sólo para servicios espirituales.
Prohibido:

  • Hacer esperar.
  • Largas conversaciones.
  • Contacto físico con los monjes al saludarlos.

Arriba a la izquierda, el cartel de mayor tamaño (el de las margaritas) es una bendición a los patrocinadores, esta vez en inglés (las mayúsculas no son mías):

Our joyful praise to our LORD JESUS and to MAMA MARY for giving us two Businesss Firms/Corporations, who help us through their Financial Assistance for the Completion of Our Huge Project “SANCTUARY CASTLE OF MARY” in the form of LOANS AND CREDIT. They are:

  • LIBOROS INTEGRATED AND EQUIPMENT SERVICES. Payable in 10 years term Credit Plan.
  • PLANTERS BANK – Mango Ave. Branch. Payable thru Loan Plan.

It is also our Prayerful Gratitude for those SILENT, GENEROUS DONORS who share their blessngs for the said project […]

Más abajo, el pequeño letrero “PAMISA AREA ONLY” significa, como su propio nombre indica, “Área solo para misas”. Por último, un cartel junto a la ventanilla advierte que las donaciones deben darse directamente a los monjes, no a los que atienden allí. Y es que, como no podía ser de otra manera, un negocio que mueve tanto dinero que requiere  varias ventanillas de atención espiritual al cliente (con sus formularios, sus oraciones deluxe, sus patrocinadores…), también ha estado rodeado de escándalos económicos y sexuales.

Cuando el s.XXI llegó, el catolicismo seguía allí…

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¿Por qué no se publican los resultados negativos en ciencia?

Publicado por Iñaki a las 14:58 Viernes 10 de julio de 2015

Preguntaba @InerciaCreativa en Twitter lo siguiente:

A lo que yo replicaba:

El detalle es fundamental y, si se desea comprender por qué los resultados negativos no se publican, necesario. No es que sea secreto: no es que yo me guarde los resultados negativos para mí; es que, si los envío a una publicación, se rechazan.

Antes de comenzar, para los no familiarizados con esto, cabe preguntarse qué son los resultados negativos y si son importantes. Un resultado negativo sería, por ejemplo, que «tal vacuna que utiliza tal vector y preparada de tal forma no funciona»; o «la técnica x para confinar protones en un acelerador no funciona». ¿Son importantes? Sin duda. Algunos argumentan que tanto como los resultados positivos (i.e., una vacuna que funciona), pero yo no estoy de acuerdo por la sencilla razón de que hay millones de maneras de hacer las cosas mal y, en el mejor de los casos, unas pocas de hacerlas bien. Ahora bien, un equipo científico puede llegar a un resultado negativo siguiendo una vía en principio muy lógica y prometedora y que, por tanto, a otro equipo en otro lugar del mundo se le puede ocurrir explorar en algún momento. Dado que hacer ciencia es caro, la publicación de resultados negativos tiene el potencial de ahorrar muchísimo dinero.

Entonces, ¿por qué no se publican? La versión corta es porque el sistema de valoración de la actividad científica lo desincentiva, al igual que desincentiva otras cosas deseables en las que no voy a entrar en este artículo. Pero para entender el porqué, hay que entender primero cómo funciona este sistema que hemos erigido, uno de los demonios de la ciencia moderna.

El currículo de un científico —al contrario del de cualquier otro profesional, que cuanto más sintético, mejor—, dicho burdamente, se valora al peso: si tiene treinta páginas, mejor que veinte. Dentro de ese peso, destaca el número de publicaciones en revistas científicas importantes. Para decidir qué revistas son importantes, por consenso se toma la clasificación que todos los años elabora la empresa Thomson Reuters. Las revistas reciben un puesto en función de una métrica llamada factor de impacto, y dicha métrica depende fundamentalmente del número de citas que reciben sus artículos.

Por tanto, los científicos quieren aparecer en las revistas importantes y las revistas quieren ser importantes para que los científicos quieran publicar en ellas. Así las cosas, las revistas buscan —y los científicos preparan— artículos de impacto, artículos citables. Y un resultado negativo es muy informativo, pero no es citable. Un artículo podrá decir «hemos utilizado [esta técnica] para producir tal material», pero nunca dirá «no hemos utilizado [esta técnica] ni [esta] ni [esta] ni [esta], porque se reportó que no funcionaban». No tiene sentido.

Desde luego, yo no tengo la solución a este problema, pero la herramienta es clara: de media, lo que se incentiva sucede y lo que se desincentiva, no. En esta y en todas las actividades humanas.

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Ideología con ecuaciones

Publicado por Iñaki a las 22:56 Martes 7 de julio de 2015

No es muy común ver tirar piedras sobre el tejado propio en una disciplina en la que la autocrítica no es precisamente un valor al alza:

A los economistas nos gusta fingir que somos científicos, pero no lo somos. En ciencias naturales y en ingeniería, hay una demarcación muy clara entre el mundo de la ideología y el mundo de la ciencia práctica. Por tanto, tú y yo podríamos ser físicos, y tú podrías ser de extrema derecha y yo de extrema izquierda, pero eso no importa: cuando hablamos de física, estamos hablando de física. En economía, esto es absolutamente imposible. La economía es la única «ciencia» o disciplina en la que puedes tener dos premios Nobel que piensan al mismo tiempo que el otro es un charlatán. Lo diré de otra forma. Si de verdad fuéramos los maestros de la economía política, deberíamos prohibir la democracia. No deberíamos tener democracia. No debería haber elecciones para decidir quién es el ministro de finanzas o qué política económica se persigue. Deberíamos tener a los tecnócratas sentados en este despacho gestionando la economía de manera eficiente. Pero la cuestión es que la democracia es esencial porque la economía no es una ciencia. En el mejor de los casos, es una especie de ideología con ecuaciones. Se necesita la lógica, el razonamiento analítico, para descartar falsedades, las cosas que están equivocadas. Pero no es posible saber lo que es correcto a través de un proceso tecnocrático. Y dado que no es posible, la democracia es necesaria. La alternativa es la dictadura. Y yo la viví, y puedo decirte, como muchos españoles recuerdan, que no es un buen sistema.

Lo decía Yanis Varoufakis, profesor de economía y exministro griego de finanzas, en una entrevista de Jordi Évole para Salvados.

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El color de la corrupción

Publicado por Almudena a las 11:00 Domingo 24 de mayo de 2015

Ayer estuve reflexionando. Sobre la entropía, que el lunes tengo examen.

Pero después, sin pensarlo tampoco mucho, me metí en la hemeroteca de El País y empecé a contar portadas con algún tema relacionado con la corrupción. Aquí tienen el resultado del año 2015, coloreado en azul.

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Por una de esos caminos maravillosos que tiene twitter, acabé dando con un análisis, mucho más exhaustivo (y con más colores) que otro friki de twitter había hecho mucho antes (y mejor) que yo. En él podéis ver la corrupción por colores, en las portadas de los distintos periódicos que siguen vistiendo celulosa. Me falta eldiario, por ejemplo, pero entiendo que ahí el concepto de “portada” es mucho más difuso.

 

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Os recomiendo encarecidamente echarle un vistazo a la Numeroteca y sus múltiples visualizaciones de este y otros temas. A mí, desde luego, me ha encantado.

Por cierto, es falso que todos los colores cubran la misma superficie: voten con moderación, es su responsabilidad. Y, ante todo, voten.

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Los reales (y bonitos) fotones

Publicado por Almudena a las 19:34 Miércoles 20 de mayo de 2015

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Es muy bonito (muy muy bonito) plantarse con un papel y una hoja e intentar dirigir con números el lugar donde debe colocarse la luz.

—¡Aquí las ondas se anulan! ¡Por allá giran en círculos! Tráiganme 3,4 kilos de fotones, la trifracción de algún símbolo griego y la junta de la trócola, amén.

Pero lo más bonito (joder, ¡tan bonito!) es que luego pillas un láser, un cacharro hecho de “realidad”, con su consumo ineficiente y sus manchas de tomate de la cena; lo enfocas contra una pared, lo pasas por un agujerillo y ¡el muy real hace lo que decía en el papel!

Es emocionante.

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