Categoría: Ciencia

Artículos de divulgación científica.

La investigación científica: un símil

Publicado por Iñaki a las 12:20 Viernes 18 de julio de 2014

(Esta anotación se publica simultáneamente en Naukas)

El saber humano es como una casa con multitud de habitaciones. Unas son más grandes, otras más pequeñas, pero todas tienen su encanto. La mayor parte de las personas se pasean con desinterés, otras con displicencia, por un pequeño conjunto de salas. Otras van de aquí para allá, como abejitas, contando a todo aquel con el que se cruzan lo que sucede en las otras habitaciones. Los más raritos, incluso, le cogen cariño a una en concreto y hacen de ella su sala de estar.

Esta casa, nuestra casa, tiene unas cuantas peculiaridades. Por ejemplo, las habitaciones no tienen dueño ni puertas, y son todas exteriores. Aunque, realmente, esto da igual, porque tampoco hay ventanas. Tan solo está el muro exterior, compuesto de multitud de materiales: algunas zonas son de cartón, otras de madera, ladrillo e incluso de acero… pero es imposible distinguirlas, puesto que todo él está pintado de un solo color.

Pues bien, la investigación científica consiste en entrar en una habitación, acomodarte en ella, escoger un rinconcito del muro exterior y darle cabezazos hasta hacer un agujero. Con la convicción de que, por supuesto, detrás habrá más muro del mismo color aburrido.

Y, a pesar de todo, la casa, nuestra casa, ha pasado a ser un poquito más grande, y ese momento es impagable.

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Sobre Podemos, ciencia y democracia

Publicado por Iñaki a las 9:00 Lunes 2 de junio de 2014

La historia va más o menos así. Materia publica una entrevista a Pablo Echenique-Robba (@pnique de aquí en adelante, que es más corto), científico y flamante europarlamentario de Podemos, titulada «En la izquierda a veces la gente se vuelve anticientífica». En ella, @pnique expresa su opinión sobre algún tema en concreto —en particular, transgénicos—, pero mantiene la razonable postura de que en último término, en democracia, es la gente la que decide. Seguidamente, se publica una colaboración en Naukas sobre dicha entrevista que genera un encendido debate y un aluvión de comentarios. Seguidamente y a raíz de esto, @pnique publica un artículo de opinión en Materia titulado «La ciencia y la política, esa extraña pareja».

Mientras tanto —al mismo tiempo que todo lo anterior, quiero decir—, las discusiones se enzarzan en Twitter, Facebook… y el tema sigue. Y en un momento dado, la estupefacción provoca que un servidor de ustedes suelte una ristra de tweets que quizás no se entiendan muy bien tan sinténticamente y por separado. Por ello, los reúno aquí y los comento.

Naukas es una gran familia a la que me siento muy honrado de pertenecer. Formamos un conglomerado de personas de muy diversos ámbitos del conocimiento, pero a la vez con un interés común en defender los valores del escepticismo y la divulgación del conocimiento científico. Esto forma un caldo de cultivo muy enriquecedor, puesto que nos alimentamos unos a otros con una gran cantidad de conocimientos transversales, fuera de nuestra pequeña parcela de conocimiento, que nos serían más difícilmente alcanzables por separado incluso buscándolos activamente.

Pero ojo, entre nosotros y círculos afines, creo que estamos empezando a asociar científico a transversalidad de conocimientos. Parece que damos por hecho que el científico medio es un ser debidamente informado del estado de la ciencia en su conjunto, y no: hay que darse cuenta de que esto no es lo habitual. Por el contrario, lo habitual en ciencia hoy en día es el gran especialista en un campo muy reducido, pero totalmente ignorante de otras disciplinas —y añado: sin ningún interés en otras disciplinas—. Por tanto, no está ni mucho menos a salvo del pensamiento irracional sobre otras ramas del saber. Nadie lo está, ni siquiera en su propia rama, y los casos se cuentan por docenas.

Dicho esto, no me parece que @pnique se haya mostrado irracional y magufo en las opiniones vertidas en los diversos foros. Desde el principio me ha parecido cauto y, aun dejando entrever posturas propias, apela siempre al electorado. Pero señores, es lo que le toca: es un representante político y se debe al programa electoral de su partido por encima de opiniones personales particulares —democracia, lo llaman—. Bien es cierto que ha tenido algunos comentarios desafortunados, pero es algo inevitable: lo están bombardeando por todos los frentes y él comete el error de contestar a todo. Nadie sin experiencia aguanta a flote tal paliza dialéctica sin meter la pata un par de veces.

Otra cosa que quizás olvidamos. Llega un partido nuevo que, tanto a los que le han votado como a los que no, nos ilusiona porque parece que ha empezado a romper una tendencia parasitaria en el sistema democrático español. Y leemos en la lista: P. Echenique, científico. Y nos emocionamos; un poquito. ¿Ciencia por fin en un partido? No —mejor dicho, no tiene por qué—: @pnique no está ahí para aportar una base científica a Podemos; @pnique está ahí porque simpatiza con la causa. Y la causa principal de este movimiento es el bipartidismo anquilosado, no lo olvidemos.

Ahora bien, @pnique no deja de ser un científico, un científico que creo que se muestra racional y abierto al diálogo. Habrá cosas en las que esté equivocado, pero es que ni sabe de todo ni tiene por qué saber de todo. Por tanto, en vez de destruir, vamos a intentar construir. Vamos a ayudar, a aportarle conocimientos que pueda emplear desde su tribuna para educar al electorado y luchar contra posturas anticientíficas. Sí, ya sé que tú lo harías mejor, igual que confeccionar la alineación de tu equipo favorito para ganarlo todo, pero démosle una oportunidad antes de crucificarlo por esta o aquella opinión aislada que pueda mantener en estos momentos.

Sería maravilloso poder votar a un partido de izquierdas sin maguferías en su programa, lo sé. Y ver sangre nueva con un científico entre sus filas ilusiona, ciertamente. Pero tampoco hay que olvidar que Podemos no es de @pnique, sino que @pnique es de Podemos. Me ha dado la sensación esta tarde de que aquí no se va nadie de Twitter hasta que @pnique se convenza de esto y aquello y arreglemos el programa electoral de Podemos en materia científica. Lamentablemente, esto no funciona así.

Esa es otra: aunque @pnique fuese un megacientífico con un estado del arte perfectamente claro y actualizado de todas las ramas del saber, no podría —no debería, más bien— votar como tal. Como decía más arriba, un representante se debe a su electorado y a su programa, y debe proceder en consecuencia, porque estamos en DE-MO-CRA-CIA. Lo otro, con lo que muchos hemos fantaseado alguna vez, se denomina tecnocracia y es harina de otro costal, camisa de once varas.

Y a pesar de ser un representante político en una democracia, su formación de científico y su actitud abierta le da una ventaja. A saber, tiene la capacidad y las herramientas para informarse de todo hecho científico susceptible de cambiar nuestras vidas a través de cierta política, y tiene la visibilidad necesaria para llegar a un gran número de personas, educar y convencer. Todo esto para que, en último término, su programa y sus electores le demanden que actúe con base científica. No al revés, o al menos no en democracia.

Edito a posteriori: se me había pasado incluir el siguiente fragmento del propio @pnique, que resume la esencia de lo que quiero transmitir con todo lo anterior.

Ciencia rigurosa y de calidad.
Divulgación y pedagogía para que llegue a la mayor cantidad de gente de un modo inteligible.
Democracia informada por los puntos anteriores.

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Termodinámica de la estupidez

Publicado por Iñaki a las 13:23 Domingo 1 de junio de 2014

Las gilipolleces ni se refutan ni se destruyen, solamente se crean y se transforman.

José María Mateos, PhD (AKA @Rinze, PhD)

en esa cosa que utiliza como excusa para no arreglar su blog, y que no nombraré ni enlazaré.

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La opinión de la gente sobre un hecho es irrelevante

Publicado por Almudena a las 13:06 Sábado 31 de mayo de 2014

Iba a twittearlo… pero este vídeo me ha parecido tan bueno que quiero guardármelo permanentemente como una entrada del blog. Efectivamente: no existe debate sobre el cambio climático porque el cambio climático es un hecho. Da igual lo que la gente opine, o desee: la Tierra se está calentando, según todas las evidencias científicas, a causa de la actividad humana, punto —la muy desconsiderada, ganando temperatura a loco, sin escuchar lo que dicen en el bar de al lado—.

Las opiniones que ponen en cuestión este hecho son, o bien extremadamente minoritarias (menos de un 3% de la comunidad científica que, por lo que sé, no pone en duda el cambio climático sino que, más bien, se muestra conservadora respecto a su origen antropogénico), o bien están desinformadas y son irrelevantes. El día en que esta irrelevancia salga de los medios, el día en que el primo de Rajoy, sencillamente, no tenga un micrófono del que aprovecharse, estaremos ante una información imparcial, de calidad y objetiva. Ese día, por fin, podremos empezar a debatir sobre lo único debatible en el cambio climático: qué hacer al respecto.

(Vi el vídeo gracias a Txema Campillo)

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Inflación cósmica: quizás el próximo Nobel de Física

Publicado por Iñaki a las 18:33 Lunes 17 de marzo de 2014

Hace unos minutos, desde el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, se anunciaba un importante descubrimiento en materia de cosmología: a falta de que el telescopio espacial Planck confirme el resultado en unos meses, el experimento BICEP2 ha obtenido la primera prueba directa de la inflación cósmica y las primeras imágenes que obtenemos de los efectos de las ondas gravitacionales. Los padres de tal concepto están de enhorabuena, puesto que probablemente dentro de no mucho sean galardonados con el Nobel.

Esto significa que Algunas de las hipótesis cosmológicas más atrevidas sostienen que el universo observable es tan solo una pequeña mota de polvo en un multiverso —como lo llaman algunos— o un heteroverso —como acuñan otros quizás más apropiadamente— mucho mayor, con montones de universos no conectados con el nuestro, cada uno con su propio Big Bang y sus propias constantes físicas.

Si pudiéramos imaginar el heteroverso, tendría más o menos esta pinta, y nuestro universo sería una púa de la estructura.

Si pudiéramos imaginar el heteroverso, tendría más o menos esta pinta, y nuestro universo no sería más que una púa de la estructura.

[Añadido del 19 de marzo. Gracias a Mario Herrero por sus explicaciones] Sin embargo, las teorías cosmológicas más aceptadas hoy en día establecen que el Universo es una especie sopa de falso vacío en el que se produjo un Big Bang seguido de un periodo de inflación. Dicha inflación se detuvo por zonas inconexas (con las mismas leyes físicas y sin que nada, en teoría, evite que en algún momento entren en contacto), siendo nuestro universo observable una de ellas. Por tanto, estaríamos dentro de una burbuja dentro de un Universo enorme y lleno de burbujas.

La inmensidad de lo que vemos es tan solo una pequeña burbuja dentro de una gran sopa.

La inmensidad de lo que vemos es tan solo una pequeña burbuja dentro de una gran sopa.

En cualquier caso, como dice César Tomé,

Los humanos aprendimos dolorosamente que la Tierra no era el centro del Universo, ni tampoco lo era el Sistema Solar; nuestra galaxia es solo una más. Este descubrimiento, de confirmarse, implicaría que el universo que vemos con sus cientos de miles de millones de galaxias, sería sólo un trozo infinitesimal de un universo mucho mayor cuya extensión, estructura y evolución es incognoscible; no solo eso, más allá de este universo podría haber infinitud de otros universos surgiendo continuamente. Es la cura de humildad definitiva.

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El porqué de Giordano Bruno en COSMOS

Publicado por Iñaki a las 15:23 Miércoles 12 de marzo de 2014

Perdonad que resulte repetitivo hoy, pero leo con interés el debate que ha suscitado la inclusión de la historia de Giordano Bruno, más o menos maquillada para la ocasión, en el primer capítulo de Cosmos: A Spacetime Odyssey. Lo cuenta Francis en Qué pinta Giordano Bruno en el nuevo “Cosmos”.

En primer lugar, no estoy de acuerdo con Francis en que se mienta. Creo que queda meridianamente claro que

  1. Giordano Bruno no era un científico ni hacía ciencia, sino un religioso, y acertó de chiripa.
  2. sus ideas del espacio infinito no son originales, sino que tenían muchos siglos. Se cuenta precisamente cómo surgieron a partir de un libro de Lucrecio.
  3. fue quemado por sus ideas —religiosas— fuera de los cánones establecidos, por osar dudar de la interpretación de las escrituras de las autoridades eclesiásticas.

Y en segundo lugar, mucho más importante —y aquí viene el porqué de Giordano Bruno—, no se presenta un debate entre ciencia y religión. Si hiciesen eso, en un país como EEUU, la ciencia tendría todas las de perder. Mucho mejor que eso: se presenta un debate entre religión y religión que acaba en tragedia, y la ciencia viene después, en su blanco corcel, a deshacer tanto desatino, a proporcionarnos conocimiento real sobre el mundo. Desde este punto de vista, para mí lo bordan con Bruno y demuestran mucha mano derecha. Es un WIN-WIN en toda regla: las religiones acaban mal paradas por sí mismas y la ciencia aparece como solución con elegancia, sin entablar enfrentamiento directo.

Por supuesto, esto es especulación, ya que no puedo saber el verdadero motivo de los creadores. Sea como fuere, este es el poso que a mí me ha dejado y, por ello, creo que no podrían haber estado más acertados.

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Mi opinión sobre el nuevo COSMOS

Publicado por Iñaki a las 11:16 Miércoles 12 de marzo de 2014

cosmos

El pasado 10 de marzo se estrenó la nueva serie-documental Cosmos: A Spacetime Odyssey, un remake del aclamado Cosmos: A Personal Voyage de Carl Sagan de los 80, esta vez presentado por el astrofísico y divulgador Neil deGrasse Tyson. Yo vi ayer el primer capítulo y no quería dejar pasar la oportunidad de ofrecer por aquí mi opinión como muchos otros han hecho estos días.

Este producto es claramente superior al original, porque los tiempos han cambiado, las técnicas y la tecnología ha mejorado, etc. Y si ajustamos la inflación, este producto es claramente equivalente al original. Así que no puedo más que quitarme el sombrero y aplaudir. Los jóvenes de hoy van a quedar tan ojipláticos como vosotros —espectadores del primer Cosmos; viejunos, asumidlo— quedasteis en su día (o más).

Yo quedé encantado, maravillado. Y Almudena me preguntaba que por qué, que no me había enseñado nada el capítulo. A lo que yo respondí que, precisamente porque conozco los conceptos que se exponen, precisamente porque conozco las aproximaciones y simplificaciones que se hacen y los porqués que hay detrás, soy capaz de apreciar las decisiones que se han tomado y todo el cuidado que se ha puesto en su concepción y realización. Y me maravilla.

La perfección y la rigurosidad extrema no enganchan en divulgación, lo siento. Asumidlo también. Comentarios y críticas que he visto como que «el cosmos no existe», «en el espacio no hay sonido» y zarandajas similares no enganchan a un iniciado. Eso ya es divulgación nivel 2, y con eso no se ilusiona a nadie que no se haya pasado el nivel 1.

Lo único que hay para vosotros, seguidores de Sagan, es la frase inicial y el final oh-Sagan-qué-bueno-era que tanto os ha gustado. Enorme tributo y enorme acierto, pero eso a un niño de hoy en día se la refanfinfla: de nuevo, asumidlo. Viejunos.

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