Categoría: Ciencia

Artículos de divulgación científica.

La función de las referencias en los artículos científicos

Publicado por Iñaki a las 9:40 Viernes 12 de julio de 2013

«Te lo paso, por si no lo tienes». Así comenzaba el correo que envié recientemente a un compañero; el resto solo era un enlace a un artículo de su campo. Y es que en ciencia se coleccionan referencias del mismo modo que un niño colecciona cromos. El objetivo subyacente difiere, obviamente: mientras la colección de cromos persigue la completitud, la colección de referencias persigue la relevancia, principalmente porque completar algo que no para de crecer es imposible. No obstante, la perseverancia del científico es, cuando menos, comparable a la del niño.

Por un lado, una buena colección de referencias —una vez leídas y asimiladas— proporciona al científico el sustrato indispensable para practicar su profesión de manera efectiva. Estas deben constituir el estado actual de su disciplina, la vanguardia; el estado del arte si se prefiere el anglicismo plenamente implantado en la jerga académica. Por otro lado, juegan un papel clave en la comunicación del nuevo conocimiento generado: salpican aquí y allá los artículos científicos —o papers— en forma de pequeñas anotaciones que enlazan con artículos anteriores. Tanto es así que las referencias —o citas—, una vez procesadas y convertidas en los diferentes indicadores bibliométricos que se manejan en la actualidad, son valoradas como el principal indicador de calidad en ciencia.

El artículo científico se ha convertido en un texto altamente estructurado y especializado. Debe contener única y exclusivamente, en un lenguaje accesible (aunque esto daría para otra discusión aparte, ya que puede que esto cada vez sea menos cierto) y de la manera más concisa posible, la nueva aportación realizada por sus autores. El resto, la contextualización dentro del paradigma científico del que nace dicha aportación, se referencia.

No obstante, las referencias han adquirido tal relevancia dentro de los textos científicos que puede que su uso se haya visto pervertido con el tiempo. Muchos son los autores que han caído en la cuenta de que el número medio de referencias incluidas en un paper tiene una tendencia clara a crecer con el paso del tiempo. En un nuevo estudio perpetrado en la Universidad Pública de Navarra, hemos verificado que existe dicha tendencia en el campo de la ingeniería durante los últimos 40 años. Más aún, resulta destacable el repunte que sufre dicha tendencia a partir del año 2000, hecho coincidente con la transición hacia las bases de datos científicas digitales y el acceso inmediato al conocimiento que esto proporciona a través de Internet.

En una primera aproximación, puede pensarse que es lógico que se referencie más sobre una base de conocimiento acumulado cada vez mayor: cada vez hay más ciencia hecha, luego cada vez hay que establecer un contexto más amplio a través de referencias. Pero yo niego la mayor: las referencias deberían citar el contexto más actual, menos establecido, puesto que este estará asentado a su vez sobre otro anterior a través de más referencias, y así sucesivamente. En definitiva, no podemos seguir citando a Aristóteles en un trabajo de física de partículas del siglo XXI, por poner un ejemplo extremo.

Sin embargo, el número de referencias crece; crece sin cesar. Y es que existe un buen número de factores —no tan sanos— que podrían impulsar, siempre en sentido positivo, este crecimiento observado. Así, nos encontramos con la autosugestión: existe la percepción subconsciente generalizada de que un artículo con pocas referencias es menos científico por ello, o que el autor es menos erudito, o ambas opciones. Esta percepción está inducida por la propia cultura científica. No es infrecuente, por ejemplo, que un editor de revista solicite más referencias al autor incluso antes de enviar su artículo a revisar.

Los factores aquí expuestos y otros modifican el valor de las referencias. Volviendo a la analogía con la que abríamos este artículo, la colección de referencias, como la de cromos, se valora en muchas ocasiones por su simple posesión y exhibición. El medio, como apoyo a la transmisión del conocimiento, se convierte en un fin en sí mismo.

Continúa leyendo en el Cuaderno de Cultura Científica.

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La cigarra que cantaba números primos

Publicado por Almudena a las 12:46 Martes 2 de julio de 2013

2013-07. Dibujos. Magicicada.jpg

A pesar de la creencia popular, resulta discutible que las matemáticas sean una “ciencia”. No como se suele entender, al menos: no como lo pueden ser la física, la biología o la antropología. Hay quien se refiere a ellas como una “ciencia formal”. El debate semántico no me interesa demasiado, pero sí hacer notar que existe una diferencia insalvable entre afirmar que “los planetas se atraen” y que “2+2=4″. Lo primero es un hecho observable, medible, lo segundo… es un jardín en el que sólo exploradores más valientes que yo se atreven a entrar (y yo, desde aquí, recomiendo seguir su camino).

Sean lo que sean las matemáticas, pocas cosas me parecen tan incitantes (tan sexys, si se me entiende) como el abismo de la lógica pura sin referentes, la música por la música, la autoconsistencia como única guía. Y, por eso mismo, resulta emocionante que este mundo “real”, ese lugar intuitivo y barroso, lleno de poros y de tropiezos, encuentre tantos espejos en el palacio de las bellísimas, nitidísimas, (casi élficas) matemáticas. Especialmente, si hablamos de sus metateorías como la teoría de números. La repura repera de las matemáticas puras.

Tomemos, por ejemplo, los números primos: probablemente, una de las colecciones más populares, caracterizados por una propiedad tan… “intelectual”, tan abstracta, que no es posible siquiera predecirlos o calcularlos. Quizás por eso, en el imaginario colectivo los primos aparecen cubiertos por cierto halo de misterio: asociados a hipótesis indemostrables, a habilidades extraordinarias de niños autistas o superdotados, a enormes computadoras murmurando en un sótano hasta encontrar el siguiente más alto. En el ámbito de la tecnología, tienen aplicaciones relacionadas, sobre todo, con la criptografía. En un mundo “natural” lleno de repeticiones y simetrías resulta difícil imaginar, sin embargo, qué representación directa podrían tener los números primos. No se trata sólo de que “aparezcan” (a fin de cuetas, sería tan extraña su ausencia como su prevalencia), sino de que lo hagan por ser primos, de que algún fenómeno encuentre su explicación y razón de ser en esta extraña propiedad.

Pues bien, la respuesta se encuentra, precisamente, en la presión por huir de las repeticiones y las simetrías de la naturaleza. Cierta especie de cigarra sale a la luz para reproducirse únicamente cada 13 o 17 años: precisamente números primos. Y la explicación más probable es que hayan alcanzado estas cifras en una carrera evolutiva para esquivar a sus predadores: la cigarras que nacían cada 12 años, por ejemplo, fueron la merienda de especies que aparecían cada 1, 2, 4, 6 o 12 años. Coincidir en el 13 es más complicado, en cambio (las especies predadoras son supersticiosas, se entiende :P). Este año, las cigarras han vuelto a aparecer y en Mapping Ignorance, Copépodo les dedicó hace algún tiempo este estupendo artículo, hablando de su curiosa afición por las matemáticas. A mí me ha hecho pensar en este, también estupendo, comic de Abstruse Goose que traduzco para su disfrute, sólo que esta vez es una cigarra la que canta en vez de un unicornio volador.

Impure Mathematics, por Abstruse Goose

Impure Mathematics, por Abstruse Goose

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¿La moneda está trucada?

Publicado por Iñaki a las 19:07 Miércoles 19 de junio de 2013

Una moneda, idealmente, es un pequeño cilindro de altura despreciable y densidad homogénea que, sometida a un lanzamiento caótico dentro de la ineluctable acción de un campo gravitatorio, necesariamente se posa sobre una de sus bases mostrando la otra. Se dice entonces que la probabilidad de mostrar una base, la cara, es igual a la probabilidad de mostrar la otra, la cruz, e igual a 0,5. Así, si realizamos, digamos, 10 lanzamientos, tendremos la esperanza de obtener 5 caras. Ojo, esto solo significa que obtener 5 caras es más probable que obtener 4, o 6, o 3, o 7… No obstante, hay que tener presente que obtener cualquier resultado distinto de 5 es mucho más probable que obtener 5 en concreto.

Pero volviendo a la moneda, ¿podemos saber si una moneda en particular está trucada? ¿Cómo podemos determinar si se ajusta o no a esa idealización, fifty-fifty? ¿Cuántos lanzamientos necesitamos realizar para estar cuánto de seguros de ello?

Pues bien: existe la forma y se denomina inferencia estadística. Se pueden utilizar varios métodos, pero el más clásico es la aproximación Bayesiana. Se trata, básicamente, de tirar la moneda una y otra vez y contrastar los resultados con el conocimiento teórico que tenemos de la moneda ideal. En otras palabras, sabemos qué distribución de probabilidades tienen las caras, dados un número de tiradas y la probabilidad del suceso “cara”. Mediante la inferencia estadística, por el contrario, determinamos qué probabilidad del suceso “cara” se ajusta mejor al número de caras que se van observando en tiradas sucesivas.

Como vale más una imagen que mil palabras, he preparado una pequeña animación. He tirado una moneda virtual 400 veces y he ido construyendo la evolución de la función de distribución a posteriori para la probabilidad de sacar cara. Si mi moneda virtual no está trucada, y conforme los lanzamientos aumentan, la distribución debería aproximarse cada vez más al valor 0,5, marcado con una línea a trazos. Se muestra, asimismo, la probabilidad de que la probabilidad de sacar cara —valga la redundancia— esté entre 0,45 y 0,55. Veamos:

coin

Como se intuye, ese pico crecerá de forma infinita. Eso significa que, con los suficientes lanzamientos, podemos estar todo lo seguros que queramos de que la probabilidad de sacar cara, se encuentra en un rango todo lo limitado que queramos. Digamos, por ejemplo, entre 0,499999 y 0,500001 con una probabilidad del 99,999 %.

Por cierto, el resultado final de 200 caras ha sido pura casualidad. Recordemos del principio del artículo que esto era más bien improbable.

Y para los más curiosos, aquí está el código de R con el que he generado la imagen:

require(animation)

trials <- 400
tosses <- 0
heads <- 0

binom <- function(x) {
	(tosses+1)*choose(tosses, heads) * x^heads * (1-x)^(tosses-heads)
}

int <- integrate(binom, 0, 0)

plot_curve <- function(frames) {
	for (j in 1:frames) {
		curve(binom, 0, 1, 1000, ylim=c(0,12), ylab=NA, xlab=NA, yaxt='n')
		abline(v=.5, lty = 2)
		text(.8, 10, paste("Tiradas:", tosses), pos=4)
		text(.8, 9, paste("Caras     :", heads), pos=4)
		text(0, 10, paste("P(0.45<x<0.55):", round(int$value*100), "%"), pos=4)
	}
}

saveGIF({
	# hold first frame
	plot_curve(25)

	for (i in 1:trials) {
		# flip the coin
		if (sample(0:1, 1))
			heads <- heads + 1
		tosses <- tosses + 1

		# update results
		int <- integrate(binom, .45, .55)
		plot_curve(round(6-3*atan(tosses-5)))
	}
	# hold last frame
	plot_curve(40)
}, interval=.04, nmax=trials)

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Seriedad matemática

Publicado por Iñaki a las 13:03 Viernes 7 de junio de 2013

Parece ser que apreciar la interrelación entre biología y geología suena menos científico que proponer que el universo tiene 26 dimensiones.

Joaquín Sevilla, en La delgada línea entre el prejuicio y la idea inspiradora (en ciencia).

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Moscas a cañonazos

Publicado por Iñaki a las 13:04 Lunes 27 de mayo de 2013

cells

Cuando oigas que un medicamento común o una vitamina “mata células cancerosas en una placa de Petri”, recuerda: un revolver también lo hace.

Otra joya de xkcd.

Nota sobre la traducción (gracias a Iosu por el aviso): probablemente con “a claim” se refiere a la revindicación de una patente.

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10+1 consejos para responder a los comentarios de editores y revisores

Publicado por Iñaki a las 20:59 Miércoles 22 de mayo de 2013

Nos los trae Rinzewind, que los vio en Top 10 Tips for Responding to Reviewer and Editor Comments, pero me apetecía dejar por aquí mi propio resumen del original.

  1. Desahógate, descarga tu frustración y supéralo antes de tomar ninguna acción.
    • Sal a la calle, patalea, cuéntaselo a un colega…
  2. Considera cuidadosamente qué quiere decir el editor en su respuesta.
    • Rechazo definitivo. Prueba en otra parte.
    • Rechazo, pero dejando la puerta abierta. En el futuro, aunque mejores el paper notablemente, pueden venir críticas por otras partes del paper que anteriormente no habían llegado a leerse.
    • Aceptación tras implementar los comentarios de los revisores. Vamos bien.
  3. Tómate tu tiempo para ordenar las ideas y procesar los comentarios.
  4. Aunque el revisor se equivoque, no significa que tú tengas razón.
    • No es una competición para ver quién tiene razón.
    • Si se equivoca, puede que no te hayas explicado bien. Busca la mejora.
    • Se trata de un proceso de mejora del paper. La resistencia es fútil.
  5. Escoge sabiamente tus batallas.
    • Si un comentario no cambia el sentido, trata de implementarlo.
    • Si afecta negativamente al paper, presenta con tacto y respeto tu desacuerdo, sin menoscabar el comentario del revisor.
  6. No enfrentes a los revisores entre sí.
    • La ausencia de crítica no implica acuerdo tácito.
    • Responde a cada revisor como si fuera el único.
  7. Agradece el tiempo invertido por el editor y el revisor.
    • Y responde a todo, no solo a lo destacado por el editor.
  8. Responde punto por punto a los comentarios copiándolos antes.
    • No tienen por qué acordarse de qué comentaron en su día: claridad.
  9. Prepárate para cortar texto.
  10. No envíes exactamente la misma versión a otro journal.
    • Considera los motivos del rechazo y mejora tu paper.
  11. Menos es más, pero, cuando respondes a los comentarios de un editor o un revisor, definitivamente más es más.

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El genio del matraz

Publicado por Iñaki a las 10:00 Viernes 10 de mayo de 2013

beaker

Fantástica la carambola de juegos de palabras en este cómic de Cyanide & Happiness. Precisamente por ello, resulta imposible de traducir.

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