Categoría: Curiosidades

Su propio nombre lo indica.

El mejor journal del mundo

Publicado por Iñaki a las 16:28 Jueves 9 de mayo de 2013

Al menos si medimos la calidad en función de la tasa de aceptación.

jofur
El principio fundamental del Journal of Universal Rejection (JofUR) es el rechazo. El rechazo universal. Esto quiere decir que todos los artículos recibidos, sin importar su calidad, serán rechazados. A pesar de este aparente inconveniente, aquí están algunas de las razones por las que puede escoger JofUR para enviar su trabajo:

  • Puede enviar su manuscrito aquí sin sufrir oleadas de ansiedad con respecto al destino final de su artículo. Sabe con un 100 % de certeza de que no será aceptado para su publicación.
  • Es gratis.
  • Puede presumir de que ha enviado su artículo a la revista más prestigiosa (juzgando por la tasa de aceptación).
  • El JofUR es único en su especie. El simple hecho de presentar trabajos a la misma puede considerarse un mérito.
  • Usted mantiene los derechos de su trabajo, y es libre de volverlo a enviar a otras revistas, incluso antes de que nuestro proceso de revisión se haya completado.
  • Las decisiones son a menudo comunicadas (aunque no siempre) a las pocas horas de su envío.

¡Todo ventajas! Así que, si no encuentras un buen candidato para ese paper generado de manera aleatoria que tienes por ahí, ¡ya sabes a dónde enviarlo!

Bonus: el precio de la suscripción y el historial de números de la revista no tienen desperdicio. Tienen hasta su propio merchandising.

El enfoque científico… ¡está por todas partes!

Publicado por Iñaki a las 18:02 Jueves 28 de febrero de 2013

(Esta anotación se publica simultáneamente en Aspectos Básicos de la Actividad Investigadora 2013, blog asociado a la asignatura de máster homónima impartida por Joaquín Sevilla Moróder en la Universidad Pública de Navarra)

Cada vez más. Afortunadamente.

Soy seguidor de diversos blogs que escriben sobre esta nuestra maravillosa lengua. Son escasos los artículos que producen, pero están entre los que más disfruto de mis lecturas habituales, y suelen acabar muy frecuentemente citados en alguno de mis artículos (curiosamente, no tengo una categoría específica para ello y al final terminan en el cajón de sastre Curiosidades). Hoy no va a ser una excepción en ese sentido ya que no podía dejar de compartir esto con vosotros: Miguel A. Román, siempre brillante en su blog Román Paladino, adscrito a Libro de Notas, nos brinda un Desmadre (ortográfico) en la Universidad.

¿Cuántas veces habremos oído eso de que «los jóvenes de hoy escriben peor por culpa de los móviles»? (Los tiempos cambian rápido, por cierto; de un tiempo a esta parte, ya se ha convertido en «por culpa de las redes sociales»). Eso es lo que se pregunta dicho artículo. ¿Se trata verdaderamente de un problema moderno o son achaques históricos? He aquí la duda ante algo aparentemente de sentido común, el primer síntoma de que la razón se abre paso en nuestro interior.

De hecho, podemos encontrar numerosos testimonios críticos con la destreza en la escritura de los más jóvenes, testimonios que pertenecen a diversas épocas y diversos países y que resultan sorprendentemente actuales. Recomiendo leer los ejemplos del artículo original. Uno en concreto, de 1985, culpa a la televisión y el cine de la decadencia de la lectura y la escritura. Y atentos que aquí viene el enfoque científico. Dice el señor Román:

Ignoro si los autores disponían de estudios estadísticos fiables de cómo escribían los universitarios costarricenses “de generaciones anteriores” para poder comparar y afirmar sin duda que “se lee muchísimo menos” y que era la influencia del cine y la televisión la causa probable del desmadre en aquellos años.

Y entiendo que, en cualquier caso, a eso habría que añadir un factor corrector del perfil económico y cultural de los estudiantes que accedían a la universidad en los años 50-60, que, al menos en España, eran normalmente varones hijos de familias pudientes.

[...]

Y, en definitiva, tengo para mí que los universitarios y estudiantes de secundaria de hoy en castellano no escriben destacadamente peor que hace décadas ni que en otras lenguas; aunque si alguien posee estudios serios y basados en pruebas objetivas y estadística comprobable que muestren la evolución en ese aspecto estoy dispuesto a rectificar y admitirlo.

Ya veis. La ciencia es la única vía para generar conocimiento válido. Hasta «los de letras» se dan cuenta. (Que nadie se tome en serio esta última frase).

De subordinadas y negaciones traicioneras

Publicado por Iñaki a las 10:00 Martes 5 de febrero de 2013

Ayer por la tarde, hacia la hora de comer, la cuenta de Twitter del Partido Popular reflejaba la siguiente cita:

Confieso que a mí me la pasaron, la leí y no vi nada raro. Así que me sorprendió la ristra de respuestas que en poco tiempo acumulaba señalando la falta de pericia del autor: mucha gente sostenía que el PP acababa de admitir, con ese comentario, que se han cometido irregularidades (no caerá esa breva…). Lo primero que pensé, por tanto, es que yo había cometido algún error al leer rápido, que tal vez esa acumulación de negaciones (tres, en concreto: el primer «no», la propia «duda» y el segundo «no») escondiese un significado no deseado —porque el deseado lo da el contexto que todos conocemos—. Y tras un análisis pormenorizado (varios en realidad, por si acaso), concluí que mi primera impresión era acertada: está perfectamente escrito y dice lo que quiere decir. Así lo expresé en Twitter, no falto de énfasis:

Además del despiporre generalizado, no faltó la gente que aprovechó para insultar directamente (que no digo que no se lo merezcan, pero cuidado con escupir hacia el cielo, que ya se sabe…):

Muchos han atribuido el supuesto error al esquema de doble negación típico del castellano. Pues bien: no existe tal doble negación. Podemos consultar en la RAE cuándo se da esta construcción, como en el uso de adverbios que expresan negación («nadie», «tampoco», etc.) cuando van pospuestos al verbo. Este caso no tiene nada que ver. Yo atribuyo la confusión a la acumulación de negaciones en forma de subordinación y a las ganas que les tiene la gente.

Como el mío, fueron apareciendo mensajes, poco a poco, que avisaban de la corrección de la cita. Entre las discusiones ajenas que he ojeado y las propias, he visto desde gente que afirma que es incorrecta hasta quien afirma que es correcta gramaticalmente pero resulta ambigua, luego incorrecta; también la evolución de una postura a otra. Por ello, quiero exponer aquí algunos procedimientos que he empleado yo para analizar dicha cita y llegar a la conclusión de que es correcta y no hay posible ambigüedad.

[Nota: mientras escribo estas líneas, veo que @chusop ya ha publicado una explicación sobre la que tengo poco que añadir, la verdad].

La primera aproximación es la obvia: empezar de atrás hacia adelante, dado que tenemos una cadena de subordinadas.

  • El PP sostiene que no ha habido prácticas irregulares.
  • La gente duda de lo anterior.
  • El PP no tolera esa duda.

Aprovecho para hacer notar que no hay otra forma de entender las subordinadas ni queriendo y con esfuerzo: está claro que «dudar que» va dentro de «tolerar que». Segunda aproximación: si las negaciones nos molestan, expresemos las mismas proposiciones de forma afirmativa (y si nos salen otras negaciones, les damos la vuelta también; la negación sobre «tolerar» la dejo porque resulta trivial).

  • El PP sostiene que no ha habido prácticas irregulares, ergo el PP afirma su integridad.
  • La gente duda de la integridad del PP, ergo la gente cree en la falta de integridad del PP, ergo la gente cree que son unos mangantes.
  • El PP no tolera que se dude de su integridad, ergo el PP no tolera que la gente crea que no tienen integridad, ergo el PP no tolera que la gente crea que son unos mangantes.

Cristalino. Ante la claridad de este último paso, puedo admitir que la acumulación de negaciones enmaraña el significado, pero en ningún caso se comete incorrección o ambigüedad. De hecho, ¿hasta qué punto da lugar a confusión? Estoy convencido de que si se hubiese tratado de otro tema y otro autor, nadie le habría buscado la vuelta (o «no le habría buscado la vuelta nadie», esta vez sí, con doble negación): se habría entendido perfectamente y a la primera —aunque esto nunca lo sabremos—.

Llegados a este punto, he de confesar que todo lo anterior no es más que una excusa para lo que viene ahora. En mi discusión particular de ayer tarde, un twittero me dijo lo siguiente:

A lo que yo contesté: CHALLENGE ACCEPTED. ¿De qué nos serviría el lenguaje si no fuese formalmente lógico? Por supuesto que hay matemáticas ahí detrás: podemos analizar la cita mediante lógica de predicados [¡peligro, matemáticas!]. Empezamos.

Sean los siguientes predicados:

\begin{array}{rcl} I(x) & : & x \text{ tiene irregularidades} \\ D(x) & : & x \text{ se pone en duda} \\ T(x, y) & : & x \text{ tolera } y \end{array}

Nuestra cita queda formalizada en la siguiente expresión: \neg{T(x, D(\neg{ I(x)}))}, donde x = \text{``el PP''}. Ahora bien, la Ley de la doble negación nos dice que dos negaciones equivalen a una afirmación. Asimismo, las Leyes de Morgan nos dicen, básicamente, que podemos mover una negación a través de los predicados sin modificar la proposición. Así que, en primer lugar, vamos a obtener todas las proposiciones equivalentes que se obtienen aplicando dos negaciones en distinto predicado (la primera es la original):

\neg{T(x, D(\neg{I(x)}))} \Leftrightarrow \neg{T(x, \neg{D(I(x))})} \Leftrightarrow T(x, \neg{D(\neg{I(x)})}) \Leftrightarrow T(x, D(I(x)))

Esto quiere decir que deberían ser equivalentes las siguientes proposiciones:

  • [Original] El PP no tolera que se ponga en duda que el PP no tiene irregularidades.
  • El PP no tolera que no se ponga en duda que el PP tiene irregularidades.
  • El PP tolera que no se ponga en duda que el PP no tiene irregularidades.
  • El PP tolera que se ponga en duda que el PP tiene irregularidades.

Queda como ejercicio para el lector comprobar que, efectivamente, es así. De la misma forma, la negación de la proposición generará otras tres equivalentes (o, lo que es lo mismo, aplicamos a la original un número impar de negaciones):

T(x, D(\neg{ I(x)})) \Leftrightarrow \neg{T(x, D(I(x)))} \Leftrightarrow \neg{T(x, \neg{D(\neg{I(x)})})} \Leftrightarrow T(x, \neg{D(I(x))})

Esto quiere decir que deberían ser equivalentes las siguientes proposiciones:

  • [Original negada] El PP tolera que se ponga en duda que el PP no tiene irregularidades.
  • El PP no tolera que se ponga en duda que el PP tiene irregularidades.
  • El PP no tolera que no se ponga en duda que el PP no tiene irregularidades.
  • El PP tolera que no se ponga en duda que el PP tiene irregularidades.

Más tarea para el lector. Ahora definamos el siguiente predicado:

A(x, y) : x \text{ cree verdadero } y

Estaremos de acuerdo en que si x cree verdadero y, es más que razonable decir que x no tolerará que se dude de y, y lo mismo se sigue en sentido inverso:

A(x, y) \Leftrightarrow \neg{T(x, D(y))}

Entonces, ¿qué cree verdadero el PP? Basta con sustituir y por «el PP tiene irregularidades» o «el PP no tiene irregularidades».

\begin{array}{rcl} A(x, I(x)) & \Leftrightarrow & \neg{T(x, D(I(x)))} \\ A(x, \neg{I(x)}) & \Leftrightarrow & \neg{T(x, D(\neg{I(x)}))} \end{array}

De esta manera, si el PP afirma que no tiene irregularidades, obtenemos justamente la cita original, mientras que, si el PP afirma que tiene irregularidades, obtenemos una proposición equivalente a la negación de la cita original. QED.

La competencia de los clásicos

Publicado por Almudena a las 10:00 Domingo 11 de noviembre de 2012

Steven Spielberg decidió contar con John Williams para componer la banda sonora de su película La lista de Schindler. Según cierta anécdota, relatada por el propio compositor, la primera vez que Spielberg le enseñó la película, se sintió tan turbado que tuvo que salir a dar una vuelta y recomponerse. A la vuelta, John Williams le confesó a Spielberg:

—En honor a la verdad: creo que necesitas un compositor mejor que yo para esta película.

—Lo sé, pero están todos muertos.

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Por qué las estrellas titilan y los planetas no

Publicado por Iñaki a las 17:52 Viernes 9 de noviembre de 2012

Miramos al cielo en una noche oscura y vemos montones de puntitos brillantes en el cielo, unos titilan y otros no. Muchos conoceréis la regla básica para distinguirlos: si titila, es una estrella; si no, planeta. Pero el hecho es que titilar no es una propiedad intrínseca de “ser estrella” o “no ser planeta”. Hay planetas que titilan, aunque probablemente no lleguemos a verlos a simple vista, y hay estrellas que no lo hacen; concretamente una: el Sol.

Entonces, ¿por qué titilan todas las demás estrellas? ¿Por qué no titilan los planetas (al menos los que vemos a simple vista, como Júpiter, Marte, Venus y Saturno)? En definitiva, ¿por qué nos sirve esa sencilla regla para identificar planetas? ¿Nos serviría igual en Marte, por ejemplo? Nos lo cuenta Francis en Por qué las estrellas no titilan en Marte. Aunque os haya destapado un poco el misterio con el título del artículo de Francis, la explicación subyacente no deja de ser apasionante.

Resumiendo, las capas altas de la atmósfera de la Tierra sufren variaciones de temperatura, lo que se traduce en variaciones en el índice de refracción. El aire en esas capas se comporta entonces, de cara a la luz que llega, como una sopa de pequeñísimas lentes en constante movimiento, enfocando la luz en diferentes direcciones. Además, se produce la condición necesaria de que la frecuencia de esas variaciones es lo suficientemente “lenta” para que nuestro ojo sea capaz de apreciarlas. En este contexto, las estrellas (quitando el Sol) son objetos con un tamaño aparente menor que el de estas “lentes”, y por tanto su luz viene y va con el movimiento de las mismas: las vemos titilar. Júpiter, Marte, etc., en cambio, tienen un tamaño aparente mayor, por lo que los efectos se compensan entre varias lentes y vemos una intensidad de luz más o menos constante.

Así pues, planetas con tamaño aparente del orden de una lente o más pequeños sí titilan (se puede comprobar con un telescopio). Para más detalles, me remito al artículo de Francis y al artículo técnico (que enlaza Francis al final de su entrada). Y aunque no titile por su tamaño, todo el que haya tenido la oportunidad de ver Júpiter en un telescopio habrá apreciado la acción de la atmósfera en la luz que llega, especialmente cuando se encuentra cerca del horizonte.

Todo esto nos lleva a preguntarnos si las estrellas también titilan en Marte. La respuesta ya la sabemos aunque no hayamos estado allí: no lo hacen. Y la explicación está en que su atmósfera no reúne las características adecuadas para que se produzca este efecto.

El cine con otro tono

Publicado por Almudena a las 9:00 Miércoles 17 de octubre de 2012

La música tiene la curiosa capacidad de suscitar emociones. A veces, con una precisión sorprendente. Esto es explotado con especial éxito en el cine, donde la mayoría de las escenas no estarían completas ni suficientemente claras sin la banda sonora que las acompaña. La música nos permite anticipar si la intensa conversación de los protagonistas es triste o nostálgica, si el peligro los acecha o si acaso nunca más se volverán a ver.

Pero, ¿qué pasaría si cambiásemos la tonadilla de la misma? Film v Music es una curiosa página web donde se combinan aleatoriamente escenas de películas y música de todo tipo. Los resultados, en muchos casos, son sorprendentes y el juego, bastante adictivo (al menos yo, me he pasado bastante rato pulsando “show me another one”). Es curioso comprobar cómo “Gymnopédie” puede teñir de nostalgia hasta el más sangriento asesinato, o descubrir que cualquier escena, bajo el pegadizo “ta ta ta ta ta ta ta ta Batmaaaan” se vuelve cómica (es el Benny Hill de las bandas sonoras).

Ya que jugaba con el experimento, yo he aprovechado para tomarme mi particular venganza: hace años, pagué unas entradas para ver “De dioses y hombres”. Quizás uno de los gastos más estúpidos de toda mi vida y un bodrio por encima de la media europea (uno de esos que  no puedes soportar ni agarrándote a la pasta de las gafas). Las buenas críticas me confundieron y sólo más tarde descubrí que muchas de ellas alababan la escena “clímax” de la película. En “Vicisitud y sordidez” lo explican mejor que yo:

La escena emotiva en cuestión es una en la que los monjes, tras decidir quedarse, se ponen ‘El lago de los cisnes’ mientras están reunidos. Y claro que queda bien. Feck, es que yo pongo una de las mejores piezas musicales de la historia con un montaje de todos los contertulios de Sálvame Deluxe poniendo cara de pena y también queda de puta madre.

Dejando a un lado que, hasta con Tchaikovsky la escena es leeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeenta (absurda, redundate, pretenciosa… y aún así, lo mejor de toda la peli) siempre me he preguntado qué pasaría si se le pusiese una música no menos arbitraria que “El lago de los cisnes”. Este es el resultado:

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El mundo está lleno de (L)users

Publicado por Iñaki a las 12:44 Jueves 27 de septiembre de 2012

El siguiente vídeo forma parte de una campaña publicitaria belga sobre seguridad en la banca online, pero yo lo pondría obligatoriamente en los colegios como introducción de una asignatura de iniciación a la Sociedad de la Información™ cuyos contenidos todavía estoy puliendo en mi cabeza. Además, como comentan en Microsiervos, se desmitifica al mismo tiempo a toda esta horda de telepredicadores abusones y demás gente de similar calaña que afirma tener poderes paranormales.