Publicado por Almudena a las 0:09
Jueves 19 de agosto de 2010
¿Alguna vez os habéis preguntado qué aspecto tiene la resonancia magnética de un brócoli? Yo tampoco, ¡pero mola! En Inside insides, se han dedicado a sacar imágenes de distintas frutas y vegetales por resonancia magnética dando lugar a, como poco, sorprendentes animaciones.
Por si eso no fuese lo bastante peculiar: alguien más decidió reconstruir las formas originales en 3D superponiendo todas sus secciones mediante el programa Maya. Resulta entretenido comparar los resultados y, sobretodo, intentar averiguar de qué bicho se trata antes de ver el título de los gifs. No dejéis de visitar la web.
Publicado por Iñaki a las 19:45
Domingo 15 de agosto de 2010
Evolución de la cantidad de spam enviado; unos cuantos datos en bruto (extraídos de aquí):
2002 – 2.4 billion per day
2004 – 11 billion per day
2005 – June 30 billion per day
2010 – January 183 billion per day
Podemos representar estos puntos en una gráfica y realizar un ajuste con una función polinómica de segundo orden tal que así:
Con estos burdos cálculos con unos pocos datos estamos en posición de afirmar que, desde 2007, la cantidad de spam se ha triplicado; poco más, poco menos (de sesenta y pico billones —que supongo que serán americanos, es decir, miles de millones para nosotros— pasamos a ciento ochenta y pico). Asumiendo que la proporción de spam de cada temática distinta permanece estable con el tiempo, podemos decir también que el spam sobre alargamientos de pene se ha triplicado aproximadamente desde 2007.
Publicado por Iñaki a las 15:46
Jueves 5 de agosto de 2010
Dentro de la armonía tonal, se designan los grados de la escala como cada una de las siete notas que la forman. Por ejemplo, en la tonalidad de Do Mayor: do, re, mi, fa, sol, la y si; en la tonalidad de La menor: la, si, do, re, mi, fa y sol. Y se etiquetan con números romanos: I, II, III, IV, V, VI y VII, respectivamente. Sobre estos grados, se forman acordes por superposición de intervalos de tercera, y cada uno de estos acordes tiene una función dentro de la tonalidad:
I -> Tónica
II -> Subdominante de segundo grado
III -> Tónica de tercer grado
IV -> Subdominante
V -> Dominante
VI -> Tónica de sexto grado
VII -> Dominante de sensible
Toda esta breve explicación que no tiene mayor pretensión que la de servir de introducción, no ha sido más que una excusa para lo que os presento a continuación. Cada una de estas funciones armónicas, por su sonoridad, tienen diferentes caracteres. En los siguientes vídeos, se ponen de manifiesto estos caracteres de forma gráfica: se toman dos obras de Mozart y se van poniendo caras a los diferentes grados por los que pasa la música. Curioso cuando menos.
Publicado por Almudena a las 11:49
Martes 3 de agosto de 2010
La búsqueda de agua potable se remonta a los orígenes de la civilización. Tan pronto como se formaron los primeros asentamientos humanos, enfermedades de transmisión hídrica como la disentería se convirtieron en un importante obstáculo para la población. Durante gran parte de la historia de la humanidad, la solución a este problema crónico de salud pública no consistió en potabilizar el agua. La solución fue beber alcohol. [...] Cualesquiera que fuera los riesgos que planteara para la salud la cerveza (y más tarde el vino) en los primeros días de asentamientos agrícolas, las propiedades antibacterianas del alcohol servían para contrarrestarlos. Era mejor morir de cirrosis del hígado a los cuarenta años que de disentería a los veinte. Muchos historiadores de inspiración genetista opinan que la confluencia de la vida urbana y del descubrimiento del alcohol generó una presión de selección masiva en los genes de todos los humanos que abandonaron el modelo de vida cazador-recolector. Al fin y al cabo, es bien sabido que el alcohol es un veneno mortal y adictivo. Para digerir grandes cantidades de esta sustancia, es necesario que el organismo sea capaz de incrementar la producción de unas enzimas llamadas alcohol dehidrogenasas, rasgo regulado por un conjunto de genes situados en el cromosoma cuatro del ADN humano. Muchos de los primeros agricultores carecían de ese rasgo, por lo que eran genéticamente incapaces de “retener su alcohol”. En consecuencia, muchos morían a una edad temprana sin haber tenido hijos, ya fuera por el abuso del alcohol o por las enfermedades transmitidas a través del agua. A lo largo de varias generaciones, el banco genético de los primeros granjeros fue quedando bajo el dominio de los individuos capaces de beber cerveza con regularidad. La mayoría de la población del mundo actual desciende de aquellos primeros bebedores de cerveza, y hemos heredado en gran medida su tolerancia genética al alcohol [...]. Los descendientes directos de los cazadores-recolectores, igual que muchos indios americanos y aborígenes australianos, nunca se vieron forzados a superar ese obstáculo genético, razón por la cual hoy en día muestran desproporcionados índices de alcoholismo [...]: sus ancestros no vivían en ciudades.
(Steven Johnson, escritor de divulgación científica, en El mapa fantasma)
Todo esto explicaría por qué no existen ciudades sin bares y, en parte, por qué presumir de haber ingerido diecishiete copas y sheish chupitoh se suele aceptar como una prueba de hombría (y no de imbecilidad supina). Otra posible explicación, también basada en la selección natural, bien podría ser esta:
Labios que toquen el alcohol, no catarán los nuestros.
Publicado por Iñaki a las 1:39
Miércoles 21 de julio de 2010
Los nombres de dominio están representados por cadenas de carácteres unidas por puntos (por ejemplo: enchufa2.es, example.com). Estas cadenas —llamadas etiquetas (labels)— tienen una longitud máxima de 63 carácteres (véase RFC 1035). Así pues, si nos ponemos a buscar, encontraremos un puñado de páginas web que afirman poseer el dominio más largo de Internet, como…
Y, por último, una página que, como su propio nombre indica, recoge la lista más larga de las cosas más largas en el nombre de dominio más largo al fin y al cabo:
Publicado por Iñaki a las 22:06
Viernes 25 de junio de 2010
Cuando visitamos una página web, nuestro navegador guarda en los archivos temporales todos aquellos elementos que son susceptibles de no cambiar mucho: básicamente imágenes, hojas de estilos CSS y archivos JavaScript. Esto agiliza las sucesivas visitas a esa web, puesto que todos esos elementos ya están almacenados y no tienen que volver a ser descargados a corto plazo. A largo plazo, lógicamente, serán renovados. Sin embargo, a veces, puede que necesitemos que se recarguen estos archivos inmediatamente para reflejar cambios recientes. Por ejemplo, si tenemos un blog y hemos modificado su aspecto, obviamente querremos ver el resultado al cargar de nuevo la página. Para esta tarea, al menos en Firefox, el botón de recargar o los comandos F5 y Ctrl+R no sirven. En cambio, la combinación de teclas Ctrl+F5 sí que fuerza a que el navegador recargue todos los elementos de una web. Otra opción igualmente válida es hacer click en el botón de recargar mientras mantenemos pulsada la tecla Shift.