Categoría: Enchufa2

En esta sección se recoge todo lo directamente relacionado con este blog o sus autores.

#Naukas13, ¡ya no queda nada!

Publicado por Almudena a las 14:23 Martes 24 de septiembre de 2013

Faltan ya pocos días para el evento de divulgación científica del año. Hablamos, cómo no, de Naukas Bilbao 2013 (se utiliza #Naukas13 como hashtag en Twitter), que se celebrará en el Paraninfo de la UPV/EHU durante los días 27 y 28 de septiembre, y los dos Enchufa2 estaremos allí con sendas charlas, para no perder las buenas costumbres.

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Como novedad y como complemento al evento celebrado en Bilbao, Naukas también participa en el evento Quantum que se celebrará los días 1, 2 y 3 de octubre en el Teatro Victoria Eugenia de Donostia. Podéis encontrar más información y los programas completos en la web de Naukas.

Bitácora: serie documental sobre la Expedición Malaspina

Publicado por Almudena a las 17:00 Viernes 11 de enero de 2013

“El pulmón del planeta”. A la mayoría de la gente, este título metafórico le hace pensar en el Amazonas. Lo que la mayoría ignora es que dos de cada 3 moléculas de oxígeno presentes en la atmósfera, tienen su origen en los océanos. El dato cobra sentido, cuando se tiene en cuenta que el agua cubre el 70% de toda la superficie de nuestro planeta.

Precisamente por ello, los océanos son fundamentales para comprender el cambio global (no solo climático) que se avecina. ¿Cómo afectará al clima el aumento de CO2 disuelto en el agua?, ¿seguirán siendo los océanos el gran sumidero de CO2 del planeta?, ¿cómo afectará este aumento a los organismos que allí habitan, a las corrientes, a la temperatura, a los intercambios de carbono? y, muy especialmente, ¿qué sucede allí donde ya no hay luz ni parece posible la vida: en el océano profundo?

Persiguiendo la respuesta a todas estas preguntas, hace dos años, partió de Cádiz La Expedición Malaspina. Y coincidiendo con el aniversario de su llegada a Río, la 2 ha empezado a emitir la miniserie documental Bitácoras. El primer capítulo, titulado Océano profundo, está colgado ya en tve a la carta y resume los distintos aspectos de la investigación científica que se está llevando a cabo gracias a la expedición. Los próximos capítulos tratarán, respectivamente: sobre la formación de doctorandos y alumnos de máster a bordo (Cantera); y sobre el Hespérides y el trabajo de la dotación (Circunnavegación). El último capítulo (Expedición Malaspina) será un resumen de los tres anteriores. Se emitirán los próximos viernes, a las 21:00.

El documental está dirigido por José Miguel García y fue grabado a bordo por el equipo de Vivac Documental, a quienes tuve ocasión de conocer durante la primera etapa de la expedición. Ellos permanecieron en el Hespérides los 7 meses que tardó en dar la vuelta al mundo. Pero al desembarcar se acordaron de mí, para invitarme a colaborar en los guiones. Ha sido un trabajo hecho con mucho cariño y mucha nostalgia marinera, ¡espero que lo disfrutéis!

(Post)Concierto fin de carrera

Publicado por Iñaki a las 18:35 Miércoles 7 de noviembre de 2012

Casi me da miedo darle al play. Estoy nervioso, más que ayer incluso. Pero ya está hecho. Porque ya está hecho. Para la posteridad quedan todas mis virtudes y también mis meteduras de pata, que las hubo. Afortunadamente, fueron razonablemente pocas; y muchas menos, evidentes. Cosas del directo.

A pesar de todo, acabé disfrutando. Con el estómago en la garganta, pero disfrutando. Regodeándome en el puro sufrimiento… es curioso hacer música. Los que solo la escucháis, no os hacéis ni una ligera idea. Es como un juego de oxímoron. Piensas y no piensas; ¡en qué narices estás pensando? Estás tan sumamente concentrado que no tienes ningún control sobre lo que está pasando. Los dedos saben perfectamente qué tienen que hacer, pero no saben adónde ir. Y mientras luchas contra ellos uno a uno, un poco más fuerte para destacar esto; la próxima nota la tengo que bajar para afinar con el piano, pero la siguiente no; qué ganas de toser…; no corras o el cambio de tempo posterior no se va a notar; aquí toca respirar, pero poco para no ahogarme; y después necesito mucho aire o no llegaré; cuidado con esa articulación, que tengo la boca un poco seca; mierda, llega el cambio de página y la he puesto mal… Y millones de cosas más cada segundo.

Tengo que decir que estoy orgulloso del resultado. Solo me queda dar las gracias a mis acompañantes, Pedro y Carlos, y a todos los que vinisteis a compartir este día conmigo, incluso de muy lejos. Y, muy especialmente, a mis amigos Txus, Rubén y Pablo, por ocuparse de todo en el backstage y sobre el escenario, y porque sin sus ánimos y sus bromas entre pieza y pieza me habría resultado muchísimo más difícil dominar los nervios.

Concierto fin de carrera

Publicado por Iñaki a las 15:27 Domingo 4 de noviembre de 2012

Trío Op. 114 para clarinete, cello y piano, de Johannes Brahms

Richard Mühlfeld, dedicatario de este Trío para clarinete, fue un músico alemán que entró a formar parte de la prestigiosa Meiningen Court Orchestra como violinista originalmente, pero que tres años después cambió al clarinete. Johannes Brahms (1833-1897), que había decidido dejar la composición tras escribir su Quinteto para cuerdas No. 2 Op. 111 en 1890, quedó impresionado por la calidad sonora y musicalidad de Mühlfeld tras escuchar su interpretación del Concierto No. 1 de Weber, el Quinteto para clarinete de Mozart y algunas obras de Spohr.

Así, Mühlfeld, «el mejor instrumentista de viento que haya conocido» según palabras del propio Brahms, se convirtió en la inspiración del compositor, que volvió a escribir para regalarnos algunas de sus últimas obras maestras: el propio Trío Op. 114 y el Quinteto para clarinete Op. 115 (1891), y las dos Sonatas para clarinete Op. 120 (1894). Aunque Brahms había mostrado cierto favoritismo por el clarinete en sus sinfonías y serenatas antes de conocer a Mühlfeld, no fue hasta entonces cuando se decidió a ampliar el repertorio camerístico del instrumento.

Poco sabemos hoy en día sobre cómo era ese sonido que maravilló a Brahms. Jack Brymer, en su libro Clarinet (Schrimer Books, 1976), recoge las impresiones de un anciano violista, director en ocasiones de la Duke of Devonshire’s Orchestra, entrevistado unos años antes de la Segunda Guerra Mundial. Dicho violista había tocado ocasionalmente en el cuarteto de Joachim, el célebre violinista y amigo personal de Brahms, por lo que había coincidido con Mühlfeld en la interpretación del Quinteto para clarinete de Brahms. El anciano aseguró que había tres cosas que recordaba claramente: «[Mühlfeld] utilizaba dos clarinetes, en La y Si bemol, para el movimiento lento, para simplificar la sección cíngara; tenía una técnica fogosa, con un tono cálido y un gran vibrato». Tras haber cuestionado el entrevistador si había querido decir «rubato», él insistió: «No: vibrato. Bastante más que Joachim y tanto como el cellista» (se sabe que Joachim era famoso por tocar con poco vibrato o sin él).

Por tanto, parece que, en aquella época, una interpretación por parte del clarinete «con tanto vibrato como un cellista» habría sido lo habitual y del agrado del compositor. En cambio, a partir del inicio del siglo XX, ha habido una reacción en contra del vibrato en el clarinete de forma que se ha expulsado totalmente de la técnica habitual del instrumento. Aun así, aunque académicamente rara vez se imparta, hoy en día todavía podemos encontrar clarinetistas que hacen un equilibrado uso del vibrato, como es el caso de Martin Frost o Richard Stoltzman (cuya grabación del Trío de clarinete de Brahms, con vibrato incluido, es destacable).

Brymer incluye en su texto un par de razones por las que el vibrato no ha seguido formando parte de la técnica del clarinete. La primera se refiere a la pureza del sonido: «En primer lugar, más que cualquier otro instrumento, el clarinete puede representar el tipo de belleza fresca, impecable de una estatua de mármol o de una pieza de madera perfectamente pulida. La pureza del sonido fascina de tal manera que hace pensar que la más mínima hendidura en su superficie constituiría una mancha». Y en segundo lugar, «de hecho, se ha estado haciendo [el vibrato] durante mucho tiempo muy mal».

George Townsend, en su artículo The Question of Clarinet Vibrato, apunta lo siguiente: «La flauta, que tiene el sonido más “ligero”, requiere mucho vibrato. […] el flautista usa el vibrato como un componente intrínseco del color de su sonido […] El oboe, con un sonido más rico y complejo, requiere menos vibrato, estando este reservado para pasajes cantabile con el objetivo de sonar más expresivo. […] El clarinete, con su sonido oscuro y único, no requiere vibrato, el color expresivo inherente del propio sonido es suficiente para excluir la necesidad de añadir nada».

Con vibrato o sin él, este Trío de Brahms es otra de las piedras angulares del repertorio clarinetístico y una de las pocas obras camerísticas plenamente románticas con las que cuenta este instrumento. Al igual que el Quinteto y las dos Sonatas, se caracteriza no por sus dificultades técnicas, sino por sus enormes dificultades interpretativas.

Así ilustro esta obra maestra del repertorio de música de cámara en las notas al programa de mi concierto fin de carrera. Se celebrará el próximo martes 6 de noviembre a las 12:00 horas en el Auditorio Fernando Remacha del Conservatorio Superior de Música de Navarra, con obras de Danzi, Debussy, Brahms y Muczynski:

  1. Pieza de concierto Op. 45 No. 2, de Franz Danzi.
  2. Première Rapsodie, de Claude Debussy.
  3. Trío Op. 114, de Johannes Brahms.
    1. Allegro
    2. Adagio
    3. Andantino Grazioso
    4. Allegro
  4. Time PiecesOp. 43, de Robert Muczynski.
    1. Allegro Risoluto
    2. Andante Espressivo
    3. Allegro Moderato
    4. Andante Molto – Allegro Energico

Este es un enlace al precioso programa de mano que ha hecho Almudena. Estáis todos invitados.

Concierto fin de carrera

Nuestras charlas en Naukas Bilbao 2012

Publicado por Iñaki a las 9:00 Sábado 6 de octubre de 2012

La lucha entre los ordenadores y las matemáticas

Tu cerebro y la música

Y en Bilbao, Amazings se convirtió en Naukas

Publicado por Iñaki a las 12:26 Lunes 1 de octubre de 2012

Por si alguien pensaba que Amazings Bilbao 2011 pudiera ser algo efímero, Amazings/Naukas Bilbao 2012 ha superado todas las expectativas. Hemos crecido en todos los sentidos: experiencia, calidad de las charlas, público, patrocinadores… Se ha convertido en el mejor evento en castellano para aprender divirtiéndose y divertirse aprendiendo. ¿Qué más se puede pedir?

Pronto tendremos todos los vídeos de las charlas disponibles online gracias a EiTB.

Seúl, días 2 y 3: las reparaciones

Publicado por Iñaki a las 8:00 Martes 26 de junio de 2012

Como decía en el artículo anterior, en el viaje de ida, en algún lugar entre Frankfurt y Pekín, el disco duro de mi netbook decidió sucumbir a la entropía. Recordemos que el propósito principal del viaje es asistir a un congreso para hablar de mi libro de mi paper. ¿Y dónde está el archivo de la presentación? En el disco duro dañado. ¿Y el pendrive con el que viajo? Me he traído “el malo”, el que no suelo usar, y está vacío. Decidí que ya copiaría la presentación cuando llegásemos a Corea. Muy bien, Iñaki, te has lucido.

Afortunadamente, tuve la suficiente lucidez para dejar copia de la presentación tanto en Gmail como en Dropbox. Pero seguía necesitando el portátil por dos razones:

  1. Yo no meto la contraseña de Gmail o Dropbox en un ordenador ajeno —especialmente en un cibercafé— ni con condón. Llamadme paranoico, pero es lo que hay. Solo desde mi ordenador, donde sé qué tecleo y dónde lo tecleo; y si hace falta encriptar la conexión, pues se encripta.
  2. Necesito hacerme unas notas, porque es la primera conferencia que doy en inglés.

Así pues, el primer paso era comprar un disco duro nuevo y cambiarlo. Para ello, nos dirigimos al famoso Electronic Market situado en Yongsan. Nada más salir de la estación de metro, podemos encontrar un maravilloso edificio de N pisos lleno de productos de electrónica: una suerte de Corte Inglés de la electrónica. Pero ¡ojo!, que ese no es el verdadero Electronic Market, aunque bien lo parece. El verdadero es una nave cochambrosa llena de puestos, estilo mercadillo, pero más cutre si cabe y donde, dicen, se pueden encontrar importantes gangas. Nosotros lo descubrimos después. Nos dejamos encandilar por las lucecitas y los brillantes pasillos del centro comercial de la estación y allí que fuimos.

Pero bueno, era una urgencia y no estábamos para andar de un lado para otro. Además, la jugada no salió tan mal. Acabé comprando un buen disco SSD (ya que estaba…) SATA3 por un precio más que razonable, pero no más barato que en España. Un par de destornilladores y al lío.

Y vaya lío. No sé el resto de Asus Eee PC, pero este T101MT mío viene bien cerradito. Hay que desarmarlo entero para encontrar el disco duro. Llevaba un par de decenas de tornillos quitados (aproximadamente) y todavía no salía la condenada carcasa. Eché mis buenas horas buscando los tornillos restantes, y eso que no hay mucho donde buscar. Si os enseño cuántos eran al final y dónde se ubicaban, no os lo creéis. Al final, objetivo cumplido y disco duro nuevo instalado (no sin cargarme un embellecedor por el camino…).

Siguiente paso: instalar un sistema operativo; Fedora, por supuesto. Sí, Santi, con KDE, por supuesto. El proceso es tan simple como arrancar de un Live USB, instalar a disco y a funcionar. Siempre llevo conmigo un USB con una versión Live de Fedora, pero esta vez está en España. Así que me dirijo a un ciber a bajar una ISO de Fedora para instalarla en el USB. Bien. Por un módico precio de 1500 wones (1 euro aproximadamente), dispongo de una hora de la famosa banda ancha coreana.

No tan banda ancha: me encuentro con que las conexiones están limitadas a unos 128 KB/s. Teniendo en cuenta que la ISO pesa unos 600 MB, me sale más de una hora, y no estoy para perder ni el tiempo ni los wones. Así que descargo en primer lugar un gestor de descargas que abre múltiples conexiones para acelerar el tema. Otra aplicación para crear Live USB, y tras unos minutos, misión cumplida.

Ya de vuelta en el hotel, comienzo la instalación en el disco duro y, hacia la mitad de la misma, salta un error. Qué ven mis ojos. Murphy está graciosillo últimamente. Error de disco no puede ser, me digo, por lo que algún archivo del USB debe estar corrupto, aunque arranca bien. Check del MD5 y efectivamente. Copio la partición del Live USB byte a byte al disco duro y así por lo menos puedo trabajar desde ahí más rápido (vuela este disco). Ahora necesito volver a descargar la ISO, esta vez bien, y no voy a volver al ciber; así que busco una red WiFi vulnerable: necesito Internet.

Hay un objetivo cercano y fácil, y me cuesta pocos minutos, pero aun así no se conecta. No hay asignación automática de IP (DHCP) activada, por lo que tengo que buscar el direccionamiento a mano. Hay suerte: se ve algo de tráfico. El rango de IP y la máscara se deduce más o menos por lo que se ve. Queda configurar y probar: hay conectividad interna. Por cierto, frikidato: se trata de un rango público en una red WiFi (WTF?!). Sin un router de salida, todo es inútil. Afortunadamente, veo dos routers anunciándose por VRRP y, dentro del paquete, la valiosa IP que supone la puerta a Internet.

Ya con Internet, descargo de nuevo la ISO y vuelvo a crear un Live USB, esta vez sin errores. Arranco desde el USB, inicio la instalación a disco y cruzo los dedos… esta vez, todo va bien. Solo queda tunear Linux al gusto (falta mucho software en una versión Live, obviamente) e instalar Dropbox. Tendríais que verme haciendo numeritos por la habitación para buscar un punto óptimo de señal para descargar a la máxima velocidad la carpeta de Dropbox.

Lo mejor de todo es que me levanto a la mañana siguiente y veo la punta de un cable asomando debajo de una mesa. ¿Eso es un cable Ethernet? Efectivamente. Lo conecto, e Internet gratis, sin esfuerzo, cortesía del hotel. Ahora imaginad mi cara de circunstancias.

Por cierto, frikidato otra vez: de nuevo direccionamiento público en la red del hotel. IPv4 se está agotando y aquí reparten direcciones públicas como caramelos. País…

Paralelamente a toda esta mi particular odisea, nos hemos recorrido abundantemente la ciudad, hemos podido visitar unos cuantos lugares curiosos bajo un sol de justicia y hemos observado atentamente la fauna que habita estos lares. Pero como eso da para otro artículo al menos tan largo como este, mejor lo dejamos para otro momento.

Desde mi ahora ultrasilencioso netbook, :wq