Publicado por Iñaki a las 12:35
Viernes 12 de febrero de 2010
Parece que en muchas culturas, los conceptos y creencias religiosas se han convertido en la forma estándar de conceptualizar las intuiciones morales. Aunque, como discutimos en nuestro artículo, este vínculo no es necesario, mucha gente se ha acostumbrado tanto a usarlo, que las críticas contra la religión se experimentan como una amenaza fundamental a nuestro existencia moral.
El Dr. Marc Hauser, de la Universidad de Harvard, junto al Dr. Ilkka Pyysiainen, del Colegio para Estudios Avanzados de Helsinki, ha realizado un estudio cuyos resultados apoyan la teoría de que la religión «evolucionó como un subproducto separado de funciones cognitivas pre-existentes a partir de funciones no religiosas».
No es malo buscar fórmulas para «conceptualizar las intuiciones morales». Pero, a mi modo de ver, el fallo de la religión es que queda plasmada en un libro intocable, invariable con el tiempo; y, mientras tanto, pasan miles de años y nosotros evolucionamos, cambiamos.
Publicado por Almudena a las 12:01
Sábado 6 de febrero de 2010
Es nuestra cultura. No podemos confiar en las mujeres no circuncidadas.
Cuando es extirpado, su urgencia [sexual] desaparece. Por eso tiene que ser cortado. Por eso lo llaman «cortar el diablo». La parte satánica ha sido extraída y la mujer se queda en casa tranquila.
Jóvenes de Djibouti explican la ablación femenina en un documental titulado The cutting tradition. En esta región el 90% de las mujeres de entre 15 y 49 años han sido sometidas a este tipo de tortura. No son clérigos, son todavía más radicales.
Hoy se celebra el día internacional contra la mutilación genital femenina. ¿Las religiones no hacen daño a nadie? Los cojones.
Publicado por Almudena a las 9:44
Martes 19 de enero de 2010
El otro día, embobada frente a la tele mirando a Dios a Milla Jovovich, descubrí una escena de la película Juana de Arco bastante sugerente. Sugerente, sobre todo, porque en la película no queda claro si el señor oscuro con el que habla Juana es Dios, el Diablo, su propia conciencia o una alucinación… en cualquiera de los casos, se trata del personaje más racional de toda la película, dispuesto a cuestionar con una lógica aplastante las supuestas «señales divinas» de la protagonista.
Todo ello me recordó a un par de artículos que leí hace tiempo en New Scientist. En el primero, titulado La religión altera la percepción visual, un estudio revela que los calvinistas holandeses tienen una mayor predisposición que sus paisanos ateos a hallar posibles patrones en ciertas imágenes. El segundo artículo es aún más significativo: Querido Dios, por favor confirma lo que ya creo describe cómo la gente tiende a atribuir a su dios sus propias opiniones y creencias. De modo que, si ya se es testarudo por naturaleza, con un dios en la retaguardia os lo podéis imaginar: de Mesías salvador a libertadora de Francia, elija su megalomanía preferida.
Por supuesto, toda esta teoría cobra especial interés si es Jovovich quien la ejemplifica, pero eso ya, es una apreciación personal.
Publicado por Almudena a las 4:43
Miércoles 13 de enero de 2010
El erotismo actúa como antídoto de la sexualidad definida por su naturaleza bestial: cuando el sexo habla por sí solo expresa las pulsiones más brutales del cerebro reptílico; cuando se manifiesta en el artificio, recoge lo mejor de la civilización que lo produce. Si buscamos similitudes entre la erótica judeocristiana y la erótica china, india, japonesa, nepalesa, persa, griega o romana, no encontraremos ninguna. Más bien, lo contrario de una erótica: odio al cuerpo, a la carne, al deseo, al placer de las mujeres y al goce. No hay ningún arte de goce católico, sino un dispositivo omnisciente castrador y destructor de toda veleidad hedonista.
Michel Onfray en La fuerza de existir: Manifiesto hedonista. Lectura recomendable. El título es una simplificación, claro. Lo que Onfray plantea es que el más «cochino», animal y brutal de los sexos, es, precisamente, el que se «ejecuta» con meros fines reproductivos. Quizás sea ése el motivo por el que el catolicismo lo repudia.
Publicado por Almudena a las 12:39
Jueves 24 de diciembre de 2009
Pero, por aquel entonces, fui dándome cuenta poco a poco de que el Antiguo Testamento, debido a su versión manifiestamente falsa de la historia del mundo, con su Torre de Babel, el arco iris como signo, etcétera y al hecho de atribuir a Dios los sentimientos de un tirano vengativo, no era más de fiar que los libros sagrados de los hindúes o las creencias de cualquier bárbaro.
Me resulta difícil comprender que alguien deba desear que el cristianismo sea verdad, pues, de ser así, el lenguaje liso y llano de la Biblia parece mostrar que las personas que no creen —y entre ellas se incluiría a mi padre, mi hermano y casi todos mis mejores amigos— recibirán un castigo eterno.
Y ésa es una doctrina detestable.
La persona que no crea de manera segura y constante en la existencia de un Dios personal o en una existencia futura con castigos y recompensas puede tener como regla de vida, hasta donde a mí se me ocurre, la norma de seguir únicamente sus impulsos e instintos más fuertes o los que le parezcan los mejores. [...] Luego, de acuerdo con el veredicto de las personas más sabias, halla su suprema satisfacción en seguir unos impulsos determinados, a saber, los instintos sociales. Si actúa por el bien de los demás, recibirá la aprobación de sus prójimos y conseguirá el amor de aquellos con quienes convive; este último beneficio es, sin duda, el placer supremo en esta Tierra. Poco a poco le resultará insoportable obedecer a sus pasiones sensuales y no a sus impulsos más elevados, que cuando se hacen habituales pueden calificarse casi de instintos.
Estos son algunos de los fragmentos de la Autobiografía (1877) de Charles Darwin mutilados por su esposa, quien juzgó que estaban escritos «con demasiada libertad». Sólo a partir de 1950 se recuperó la versión íntegra del texto. En castellano, se puede encontrar editada por Laetoli.