¡Ha vuelto!

Me retracto. ¡Mi ordenador ha vuelto a la vida! ¿Creíais que os ibais a librar de mí tan fácilmente?

Resulta que el ventilador no está roto, sino lleno de mierda p… Pero no se me malinterprete, que yo lo tengo muy limpito siempre. Lo que pasa es que cuatro años y pico dan para coger mucho polvo. Tanto, tanto, tanto polvo, pero taaanto polvo tiene, que le impedía dar vueltas al susodicho. Le he dado un empujoncito con un destornillador y automáticamente ha echado a andar, y en ese momento ha salido una nube por la parte de atrás del portátil, como cuando soplas el lomo de un grueso libro centenario apilado en una biblioteca olvidada. Igualito.

Pero no sólo eso: cada vez que le soplo fuerte por debajo, sale una nube de polvo igualita. Parece que no se acaba nunca. Así que lo que toca es desmontarlo y limpiarlo bien. Este ordenador tiene cuerda para rato.

En cualquier caso, no es seguro que pueda escribir en Navidad. Dependerá de si dispongo de conexión a Internet en Eibar. Aunque, bueno… si no se tiene, se busca. ;-)

Si no existiesen las redes P2P

Últimamente vivo con el temor de que la SGAE y sus secuaces alcancen por fin su objetivo y me dejen sin mi mula. Está el ordenador echando humo ante semejante previsión. Como soy un poco agorera, he llevado a cabo el siguiente ejercicio imaginativo: ¿qué pasaría si quitasen de las redes P2P las obras de aquellos artistas que no quisiesen compartirlas?

Bien, si Ramoncín y compañía tuviesen el poder de impedir que sus obras estuviesen en la mula, ésta no desaparecería, ni mucho menos. Quedaría, eso sí, reservada al uso promocional de pequeños grupos nacientes, grupos alternativos o menos comerciales, conscientes de que su producto no tiene cabida en la Fnac, o conscientes de que su negocio está en los escenarios y no en la venta de copias de una grabación.

En este escenario está claro que los grupos disponibles en las P2P, competirían en ventaja contra los dinosaurios de las anacrónicas tiendas de discos. Unos llenarían conciertos, ganarían popularidad, destacarían en una red libre de bisbales y compañía, mientras los otros perderían poco a poco su audiencia. Puede que no a corto plazo: la popularidad de muchos artistas es anterior a las redes P2P, pero a largo plazo, ningún grupo podría surgir “de la nada”, sin el apoyo promocional de internet: los dinosaurios se adaptarían o perecerían.

De hecho, últimamente me he planteado el papel de internet como potencial sucesor de la televisión. Una televisión mucho más dinámica, en la que cada cual puede elegir los contenidos que le interesan, verlos una y otra vez, aportar su propia voz… esto es, una televisión infinitamente mejorada, pero que cumple el mismo papel que la televisión al fin y al cabo: un medio de comunicación y entretenimiento, mantenido en gran parte gracias a la publicidad. Por eso, cuando los artistas se niegan a que su obra se distribuya por este medio, me imagino una situación paralela en la que los grupos musicales se negasen a cantar en televisión ante el temor de que la gente grabase sus actuaciones y dejase de comprar sus discos. No sé vosotros, yo soy una pirata de las antiguas: con mi radio cassette solía grabar las canciones que oía en la radio. Pero esto sólo conseguía aumentar mi interés por esos grupos. Sé que no es lo mismo, que la mula me facilita el trabajo, pero sin duda se trata de un fenómeno paralelo.

Por otra parte, ¿qué artistas podrían vivir  de la venta de discos en un panorama donde otros divulgan más fácilmente su obra? ¿Qué discos podrían venderse? Está claro, por ejemplo, que la música más comercial lo tendría jodido. ¿Qué sentido tendría comprarse por 20€, 50 minutos de música que en unos meses habrá caducado? Las canciones del verano se llaman así porque no tienen interés más allá del verano.  En cambio, el disco sólo es vendible como objeto fetiche. Sólo alguien con mucho interés en un artista determinado desearía poseer un “original”: el disco, con sus carátulas, los comentarios del autor… Sólo artistas encumbrados (que no comerciales), los Beatles digamos, podrían obtener beneficios por esta vía. Lo cual tendría sentido: ya que su aportación a la cultura no es perecedera, los beneficios que obtienen de ella, tampoco lo son.

Por eso os digo, no temáis compañeros. Sólo tiran piedras contra su propio tejado y si finalmente consiguen hundirlo, ellos mismos querrán repararlo. Si no existiesen las redes P2P, los artistas las habrían inventado.

Determinismo

Creo que podemos hacer lo que deseemos, pero que sólo podemos desear lo que debemos.

Soy un determinista. Como tal, no creo en el libre albedrío (…). Creo, como Schopenhauer, que podemos hacer lo que deseemos, pero que sólo podemos desear lo que debemos. No obstante, en la práctica, me siento impelido a actuar como si existiese el libre albedrío. Si quiero vivir en una comunidad civilizada, no puedo menos que actuar bajo el supuesto de que el hombre es un ser responsable.

(Albert Einstein, físico alemán)

Sequía

Dice la Ley de Murphy que si algo puede salir mal, saldrá mal. Los corolarios añaden que si algo puede salir mal, saldrá de la peor manera posible y en el peor momento posible, y eso es justo lo que ha pasado con mi portátil. Lo cierto es que está mayor, pero funciona perfectamente. Lo malo de la edad es que surgen achaques, y ayer el ventilador hizo «¡pofff!» y decidió dejar de funcionar en el peor momento posible: antes de Navidad.

En fin. Sólo avisaros de que mi producción blogueril bajará casi a cero (salvo cuando pille un ordenador, como hoy) hasta después de Navidad, por allá por Enero, si Toshiba quiere… Porque encima las cosas pasan de la peor manera posible, y no hay manera de encontrar (al menos en Pamplona) piezas sueltas de ordenador. Tan sólo pedía un ventilador, yo mismo pensaba desmontarlo y cambiarlo, pero no venden.

Y por si fuera poco: estaré todas las vacaciones en Eibar, porque me han llamado para ir a tocar con la EGO (tenemos concierto el día 2 en el Teatro de Vitoria, el día 3 en el Palacio Euskalduna de Bilbao y el día 4 en el Kursaal de San Sebastián, por si a alguien le apetece), así que sin portátil, nada. Ni blog, ni apuntes de la universidad, ni na’. Maldito Murphy…