Avatar o cómo hacer “la película del año” en 10 sencillos pasos
—¿Has visto Avatar?
—No, pero me han dicho que es como Pocahontas pero con pitufos grandes.
(Jaime Rubio. Vía Libro de Notas)
Hace ya un par de semanas fui a ver Avatar, tiempo suficiente para averiguar por qué no sabía si me había gustado, o más bien, qué era exactamente lo que me había disgustado. Avatar es una película estupenda, de lo más… entretenida. Resulta hasta inofensiva si no se tienen en cuenta sus aparentes pretensiones «reivindicativas» y se acepta por lo que es: una película infantil con la que muchos adultos no se aburren del todo. Como el negocio de Cameron me ha parecido tan evidente, he decidido hacer una pequeño decálogo con los pasos a seguir si se quiere producir algo parecido: Cómo hacer rentable la «película del año».
- El primer paso es el más importante: gástate mucha pasta. Pero que mucha más pasta. ¿Crees que es suficiente? Añade otros cuantos millones. Tu objetivo es hacer «la película más cara de la historia» y hay que tener en cuenta que Hollywood no suele escatimar en gastos.
- Cuando creas que es suficiente, duplica ese presupuesto en promoción, promoción, promoción. Que no te tiemble la cartera, sólo este paso es quizás más importante que el primero.
- Los «frikis» constituyen un público potencial aún no explotado suficientemente. Si no consigues que esos piratas piojosos acudan en masa a las salas de cine, se descargarán tus películas en Internet. La Guerra de las Galaxias sigue vendiendo merchandising. Por algo será.
Para hacer una película de culto dentro de este ámbito sólo has de seguir otros sencillos pasos.
- Tu género es la ciencia-ficción, no lo dudes.
- Inicia una trilogía, por el capítulo final si te apetece, como los maestros.
- Elige una temática que esté de moda en la red. El título de la película podría surgir de un concepto utilizado en las redes sociales, por ejemplo.
- Preferiblemente, utiliza algún recurso visual desconocido hasta la fecha. Si tu película introduce innovaciónes técnicas en materia efectos especiales, 3D y programación, gustará por partida doble a los fanáticos de la tecnología.
- Invéntate alguna lengua de sonoridad exótica, con una gramática real que se pueda aprender a través de Internet. Como el élfico o el Klingon, pero en alienígena sexy, ¡lo tiene todo!
- Los gatos son los amos de Internet. ¿Será por esos ojazos?
- Rómpete los cuernos a efectos especiales. Tu película es un espectáculo visual con la excusa de alguna historieta que te inventes por el camino. No te preocupes por el guión, tú contrata a expertos en 3D y cosas de esas, que algo surgirá.
- De hecho, ¿para qué quieres un guión? La gente va al cine para averiguar en qué te has gastado el dinero, dispuesta a atragantarse con el festín visual. No te compliques: cuanto más simple, previsible e infantil sea la historia, mejor. Apuesto a que eres capaz de escribir algo así en un par de semanas. La única condición es que la trama sea completamente maniqueísta y que apeste a moralina. Si quieres, puedes incluso inspirarte en algún cuento de tu infancia.
- No te molestes en ser original. El pastiche requiere mucho menos trabajo creativo.
- Tu película tiene que estar muy bien hecha. Esta es tu palabra clave: entretenimiento. Si careces de una narración interesante, todo lo demás debe funcionar a las mil maravillas. Las imágenes tienen que ser impactantes, pero además, el ritmo no puede decaer, en ningún momento. Ten en cuenta que si quieres contar la nada más trivial durante más de 2 horas, el único modo de estructurarla sin matar a tu audiencia de aburrimiento, es en forma de dientes de sierra: una sierra con tantos dientes, que apenas se distingan los valles. Si alguien ha de morir de aburrimiento que sea por exceso de entretenimiento.
- Empóllate bien un buen manual de recursos visuales. También en este aspecto, el mensaje debe ser inequívoco. Los buenos serán azules, con enormes ojos claros de apariencia felina e infantil (deben inspirar ternura y empatía). Independientemente de su raza u origen, serán antropomorfos, gráciles y juveniles (¡ni siquiera envejecen!), extremadamente esbeltos, anoréxicos de hecho, como esos otros alienígenas que salen en las revistas de moda. Si además van en pelotas por la vida y llevan adornos raros en el pelo, conseguirás sintetizar el puro erotismo con una pizca de exotismo, resultarán absolutamente irresistibles. Los malos, en cambio, sudan, huelen mal, visten tonos oscuros y sucios, tienen el mal gusto de usar cicatrices asimétricas.
- Cada bando encarna unos valores perfectamente definidos. Los buenos son espirituales, bellos, sensibles, místicos y milagrosos. Los malos son materialistas, imperialistas, egoístas, belicistas y ateos… poseídos por el mismísimo demonio, vaya. Explota, de paso, algún valor de moda entre la sociedad, como el ecologismo y el amor por la naturaleza, y algún mito históricos que encarne El Mal. Los nazis están muy vistos, ¿qué tal la colonización de América? Llévalo todo al extremo, sin ambigüedades: tecnología mata-naturaleza, mala. Flechas hechas con las ramas caídas de los árboles con la bendición de la Pachamama: buenas. En este sentido, no te preocupes por las posibles incoherencias: Cameron hace una crítica indiscriminada de la tecnología y el progreso, cuando esa misma tecnología es la que ha hecho posible producir una película como Avatar. Me recuerda a la novela pastoril del siglo XVI, degustada por la aristocracia, idealizando la vida en el campo de unos pastores que ni siquieran sabían leer. El príncipe melancólico que añora la Arcadia, el Paraíso perdido, cualquier tiempo pasado fue mejor, viva lo bucólico, pobrecito yo…
- Necesitas un héroe: un Elegido que se redima de sus pecados para salvar a los Buenos. Un alma sencilla, porfundamente mediocre, pero pura y tocada por el Espíritu Santo, que encuentre la Verdad, se quede con la chica (una princesa nada menos) y se reencarne al tercer día en el Reino de los Cielos, con piernas nuevas.




16/01/2010 a las 0:29
[...] Avatar o cómo hacer “la película del año” en 10 sencillos pasos [...]
24/01/2010 a las 13:26
[...] de la película, tampoco en los efectos especiales (otros blogs han expuesto sus opiniones, como éste). Yo me voy a centrar en el tema de las tres dimensiones, toda la parafernalia de las gafas, el [...]