El sombrero de tres picos de Falla (suites orquestales)

Ver vídeo

La primavera de 1916, Madrid disfrutaba de la visita de los Ballets Rusos de Diaghilev. Tuvo lugar entonces un feliz encuentro, que nos dejaría como legado la obra histórica que hoy os presentamos. El sombrero de tres picos, fue fruto de la colaboración de tres grandes talentos: Manuel de Falla como compositor, Sergei Diaghilev como productor y Pablo Picasso a cargo de la escenografía.

Bocetos de Picasso para los trajes de "El sombrero de tres picos".

Si bien Diaghilev y Falla eran viejos conocidos de París, fue durante este viaje cuando Diaghilev le propuso realizar un ballet sobre una de sus partituras. Falla pensó entonces en una pequeña obra que tenía entre manos y deseaba ampliar, una pantomima titulada El corregidor y la molinera, basada en la novela de  Pedro Antonio de Alarcón, que más tarde daría título al ballet: El sombrero de tres picos. Diaghilev aceptó esperar a que la nueva partitura estuviese terminada. Sin embargo, algo impacientado, le sugirió a Falla la posibilidad de realizar un ballet sobre Noches en los jardines de España, partitura que había tenido ocasión de escuchar a manos del propio compositor, precisamente, durante su visita a España en 1916. Por desgracia, nunca sabremos cómo habría sido ese ballet: mientras Diaghilev alababa la sensualidad de la música y sus posibilidades de cara a una narración erótica, a Falla, católico devoto y (según las malas lenguas) célibe durante toda su vida, le horrorizaba el futuro que le depararía a su inocente Generalife, en manos del productor de La consagración de la primavera.

Finalmente, el ruso tuvo que esperar, pero mientras tanto fue reclutando a los mejores artistas de la época para el estreno del ballet: Léonide Massine como coreógrafo, Ernest Ansermet, como director orquestal y Picasso a cargo de la escenografía. Por fin, el 22 de julio de 1919, el ballet se estrenaría con gran éxito en el Alhambra Theatre de Londres. Sin embargo, Falla nunca llegaría a disfrutar de este aplauso: ese mismo día, su madre fallecía en Madrid. El compositor, que se encontraba de viaje en un intento por llegar a verla por última vez, recibiría la noticia a través de los periódicos.

Tras el estreno del ballet, Falla escribió las dos suites orquestales por las que hoy es más conocido. En ellas suprimió algunas escenas descriptivas y los fragmentos vocales femeninos. De este modo, la música puede funcionar por sí misma, sin un hilo conductor dramático. En el vídeo de hoy podéis escuchar ambas suites a cargo de Riccardo Muti como director de la Philadelphia Orchestra. Os recomiendo, sobre todo, la Suite No.2, a partir del segundo vídeo, y su espectacular danza final (tercer vídeo).

Anatomía del movimiento

Con motivo de la nueva edición de PhotoEspaña 2010, se ha inaugurado una exposición sobre el trabajo de Harold Edgerton, de quien ya hablamos por aquí. La exposición, titulada Anatomía del movimiento, cuenta con 90 de las mejores fotografías del ingeniero estadounidense, además de varios expositores con sus cámaras y cuadernos de apuntes, y un recinto en el que se proyecta continuamente Quicker’n a Wink, el corto documental, ganador de un Óscar, en el que colaboró. Entre las fotografías expuestas se encuentran algunas de las más conocidas, como la salpicadura de una gota de leche, la bala atravesando una manzana o las fotografías de explosiones nucleares tomadas con la cámara rapatrónica.

Saqué alguna foto de la exposición... desde mi móvil. Siento la calidad.

Como me encanta el trabajo de Edgerton, estuve esta misma tarde viendo la exposición y merece bastante la pena (de hecho, me llevé el catálogo). A quien pueda interesar: la entrada es gratuita. El lugar: la sala de exposiciones de AZCA del BBVA, en el Paseo de la Castellana, 81, al lado del metro de Nuevos Ministerios. Estará abierto de Martes a Sábado, de 11 a 21 y domingos y festivos de 10 a 14, desde hoy hasta el 25 de julio. ¡Que la disfrutéis!

Cámara "artesanal" y prototipo de flash.

¡Sigo viva!

Resucitada de entre los muertos, escribo para contaros que ya estoy de vuelta: por fin se terminó el curso (hace 2 horitas) y las entregas contrarreloj (¡viva!), con muy buenos resultados, por cierto: entre otras cosas, me han elegido para participar en la exposición del departamento de grabado (¡viva, viva!). Ya avisaré cuando se acerque la fecha.

El caso es que he pensado que si vosotros también andáis más holgados de tiempo, quizás os apetezca pasaros por una de las exposiciones más interesantes que he visto en mucho tiempo: consiste, sencillamente, en darse un paseo por el edificio anexo de la facultad de Bellas Artes. Allí se encuentran las instalaciones de Escultura y, a estas alturas de curso, la mayor parte de las obras de los alumnos están recién acabadas o a punto de acabarse. La mayoría merecen mucho la pena. La ventaja de esta «exposición» es que podréis ver obras de lo más variado, en pleno proceso de creación, e incluso hablar con sus autores si los pilláis con las manos en la materia. Nada de marcos, firmas ni altares: sólo las formas germinando en su hábitat natural. El otro día me dediqué a sacarle fotos a las que más me gustaron. Os dejo algunos ejemplos para ver si os abren el apetito.

Desde el taller de madera, a través de la ventana podéis entrever parte del taller de piedra.
El caracol de la izquierda es enooorme, como una persona de alto. Además, está perfectamente pulido, es un placer tocarlo.

Y muchas más...