#Naukas18: Física, maestro

El pasado 14-15 de septiembre de 2018 se celebró la octava edición de Naukas Bilbao, segunda consecutiva en un repleto Palacio Euskalduna, con la receta a la que estamos acostumbrados: ciencia, escepticismo, humor y espectáculo administrados en pequeñas píldoras de 10 minutos, como una constante más del universo. Este año, tuvimos el honor de contar con Pedro Miguel Etxenike, Francis Mojica y un mensaje sorpresa del astronauta y ministro Pedro Duque, además de muchos de los habituales, colaboraciones y nuevas incorporaciones.

No me dedicaré a hacer una crónica del evento —podéis ver todas las charlas en Kosmos de EITB (a la que hay que agradecer, un año más, su apoyo y su excelente cobertura del evento) o, con mayor resolución, en EITB a la carta—, pero sí me gustaría, por fin, confesar algo que se repite cada año y que los ponentes no suelen comentar en público: Naukas Bilbao da mucha pereza.

Puede sonar sorprendente, pero tened en cuenta que el evento no ha parado de crecer a lo largo de los años, así como la comunidad Naukas y la calidad de las ponencias. Te encuentras a mitad del verano, hace calor, tienes tus propios marrones en el trabajo y necesitas descansar, pero hay que preparar una charla y hay que ensayar, porque pronto llega septiembre y hay que viajar a Bilbao. Por si fuera poco, muchos habituales se han quedado fuera del programa porque no había tiempo para todos. En definitiva, la responsabilidad y la presión que siente el ponente de Naukas van en aumento curso tras curso.

Este año, además, teníamos la responsabilidad adicional, y el privilegio, de tener a nuestra disposición nada más y nada menos que la Orquesta Sinfónica de la UPV/EHU y 40 minutos de un programa muy apretado. El resultado es que no quieres ir a Bilbao. “El año que viene me escaqueo”, piensas, “o voy solo de oyente”. Pero luego llegas, todo va como la seda, la respuesta del público es excelente, compartes buenos momentos con mucha gente y vuelves a ver a buenos amigos. Al final, vuelves a casa en una nube y deseando volver al año siguiente. Esta, para mí al menos, es otra constante del universo Naukas.

Solo me queda darle las gracias a los padres de la criatura, Javier, Antonio y Miguel, así como a Juan Ignacio Pérez y a la gente de GUK por la gestión y organización; a EITB, de nuevo, por la cobertura del evento, y a Doru Artenie, director de la EHUorkestra, por su disposición y trabajo. Este fue el resultado:

Un fenómeno clásico para entender el mundo cuántico

Me ha encantado este vídeo de Veritasum en el que describe un curioso fenómeno: cuando, sobre una superficie de aceite de silicona, se generan pequeñas gotas, estas permanecen vibrando algún tiempo dando lugar a una serie de ondas con las que interaccionan.

Hasta aquí, el tema mola. Gotas rebotando sobre una piscina en la que, intuitivamente, deberían hundirse. Pero es que, a partir de aquí, mola muchísimo más, porque este sistema onda partí gotícula puede ponerse en movimiento (walking droplets) y atravesar barreras, dobles rendijas, confinarse en un espacio… cualquier tipo de condiciones. Preferiblemente, condiciones que recuerden poderosamente a algún experimento cuántico. Cuando así sucede, la gota andante, perfectamente clásica, visible y palpable, resulta reproducir las mismas aparentes paradojas que se dan en los sistemas cuánticos.

Es la caña. Y ni siquiera necesariamente porque nos “revele” nada sobre el mundo cuántico. La primera norma del club de la cuántica es que no puedes hablar de nada que no te hayas medido experimentalmente, y ningún experimento te pintará jamás un fotón vibrando con semejante realismo. Pero, incluso si no fuese “cierto”, el modelo de la gota nos ofrece un símil, una imagen que anclar en nuestra cabeza para intentar entender un mundo mucho más pequeño y menos intuitivo. Mola mucho mucho.

Mi tesis en 3 minutos

Desde 2016, la Universidad Carlos III de Madrid organiza el certamen Thesis Talk.

En Thesis Talk nuestros estudiantes de doctorado están invitados a presentar el qué, cómo y porqué de su proyecto de investigación a una audiencia no especializada en sólo 3 minutos, con una transparencia fija como único elemento de apoyo. […] Las presentaciones son grabadas y evaluadas por un jurado de expertos.

Thesis Talk se inspira en el concepto Three Minute Thesis (3MT), creado por la Universidad de Queensland (Australia) en 2008 y adoptado por más de doscientas universidades en todo el mundo.

Y aquí está mi participación, por la que recibí el tercer premio (y, no menos importante, me pagó el título).

El segundo premio fue para Juan Margalef por Las fronteras de la física, y el primer premio para Carolina Ortega por Matrimonios forzados en comunidades indígenas mexicanas, ¿tradición cultural o violencia de género?

Historia de una tesis en números

Ya está. Ya puedo decir que escogí mi propia aventura y que finalmente me pasé la academia, esa que consiste en hacer méritos con un horizonte temporal limitadísimo mientras otros hacen negocio con tu trabajo; un negocio que además va a otro ritmo, mucho más pausado, pero con una inercia arrolladora.

Al final, toda tesis doctoral se reduce a números: cuánto has publicado, dónde has publicado (es decir, cómo de buenos son los números de esas publicaciones), y cuándo has defendido la tesis. «Tú acuérdate de esta fecha, 9 de julio de 2018, que es lo que te van a preguntar». Algunos tienen más suerte y otros, menos; algunos lo llevan mejor y otros, peor. Cada tesis es una historia, y esta es la mía:

Aquí se aprecian perfectamente esas dos velocidades a las que hacía mención: la de la ciencia y la de la industria. Sirva de epílogo y de aviso a navegantes.

#Naukas17: El sonido del viento

Ya estamos de vuelta de #Naukas17, la séptima edición —que se dice pronto— de Naukas Bilbao. Un nuevo año, un nuevo reto repleto de nuevas incorporaciones, ausencias notables y 2000 localidades por llenar con la receta de siempre: ciencia, escepticismo y humor. Este fue el resultado:

Imagen de Xurxo Mariño.

Además, Almudena, que ha divulgado ciencia no solo en este blog, en Naukas y dando charlas en muchos otros eventos, sino también desde la Expedición Malaspina, el Ártico y Radio Clásica, recibió el Premio Tesla 2017 a la divulgación, junto con Jose Cervera y Daniel Torregrosa.

Imagen de Xurxo Mariño.

Finalmente, esta fue nuestra contribución: El sonido del viento: