El color de la corrupción

Ayer estuve reflexionando. Sobre la entropía, que el lunes tengo examen.

Pero después, sin pensarlo tampoco mucho, me metí en la hemeroteca de El País y empecé a contar portadas con algún tema relacionado con la corrupción. Aquí tienen el resultado del año 2015, coloreado en azul.

Portadas-de-EL-PAÍS---Año-2015-5

Por una de esos caminos maravillosos que tiene twitter, acabé dando con un análisis, mucho más exhaustivo (y con más colores) que otro friki de twitter había hecho mucho antes (y mejor) que yo. En él podéis ver la corrupción por colores, en las portadas de los distintos periódicos que siguen vistiendo celulosa. Me falta eldiario, por ejemplo, pero entiendo que ahí el concepto de “portada” es mucho más difuso.

 

2013-2014marzo-cobertura-corrupcion-1024x676

Os recomiendo encarecidamente echarle un vistazo a la Numeroteca y sus múltiples visualizaciones de este y otros temas. A mí, desde luego, me ha encantado.

Por cierto, es falso que todos los colores cubran la misma superficie: voten con moderación, es su responsabilidad. Y, ante todo, voten.

Tweet fractal

(Esta anotación se publica simultáneamente en Naukas)

Hace un par de días, @AitorMenta_ puso el siguiente tweet:

A este, le siguió otro tweet con el mismo texto que lo mencionaba:

Y así comenzó a generarse toda una red de menciones de tweets con el texto “tweet fractal” que mencionaban a otros con el mismo texto, que mencionaban a otros… Fractal o no, lo que se ha formado es un gran árbol cuya raíz es el tweet de Aitor. ¿Y qué pinta tendrá? Me dio la curiosidad, me puse manos a la obra y parí esta visualización. Espero que os guste.

tweet_fractal

Por supuesto, podéis seguir contribuyendo con menciones. Solo tened en cuenta que la visualización no carga automáticamente los nuevos tweets, sino que una tarea aparte lo hace cada varias horas, así que no seáis impacientes. ;-)

Un río de cláxones

filipinas_600

En ciertos países, los cláxones de los coches no sirven para expresar peligro o protesta. No tienen ningún significado concreto, de hecho. Más bien, cumplen una función fática. Algo así como «estoy aquí, te he visto y espero que me hayas visto porque las señales de tráfico son claramente insuficientes». Los cláxones solo constatan que existe un canal de comunicación y, por eso, su murmullo, construido a partir de brevísimos pitidos, es constante: como los carraspeos en una conversación, como los ahá o las risas aprobatorias.

Cebú es una isla alargada recorrida por un largo río de cláxones-carraspeo. La carretera principal une su mayor ciudad, Cebu City, con los extremos septentrional y meridional de la isla. Pero cuando hablo de ciudad y cuando digo carretera principal, es difícil que un europeo imagine este tipo de ciudad o este flujo de vehículos desordenado. Aunque Cebú City sí se parece bastante a un centro urbano, tal y como lo entendemos, no es posible determinar dónde acaba: las casas se siguen extendiendo a lo largo de esa carretera que hemos llamado principal, aunque tampoco resulte adecuado. El lugar donde me encuentro, Minglanilla, está claramente fuera de Cebú según la frontera estipulada y, sin embargo, de camino a la residencia, no pude saber en qué momento salíamos de Cebú o en qué punto comenzaba Minglanilla. En todo momento, hay viviendas que se amontonan en torno a esta carretera, sin plan urbanístico o autorización previa probable: como vegetación en torno a un ruidoso río.

La misma carretera resulta también caótica y, de algún modo, orgánica. Mi expectativa occidental nota la ausencia de estándares, de normas a las que atenerse, de una velocidad límite por abajo o, aunque no sería necesaria, por arriba: y es que en esta vía conviven lentamente coches, pequeños autobuses (multi cabs, como los llaman), motos y bicicletas con sidecar y sombrilla, transeúntes que se arriesgan a cruzarla e incluso algún que otro animal. No existen carriles, rótulos de ceda el paso, previstos o imprevistos. Solo pi-pi, moc-moc, y espero-que-me-veas.

Frente el ruido y el desorden, el lugar donde me alojo se me antoja como una especie de dique. El colegio Mary Help, justo al borde de la carretera, es una pequeña burbuja de jardines ordenados. Aquí los niños hablan inglés, visten sus uniformes blancos, caminan en fila y solo sudan porque no les queda otro remedio. De vez en cuando, a lo lejos, se intuye el sonido de los cláxones (pi-pi, moc-moc), pero es el eco de un río muy, muy lejano.

Para algunos de los alumnos, no obstante, este dique de contención es aún más poderoso que para otros: son las alumnas becadas o outreach students, como las llaman aquí. Estas niñas proceden de las zonas pobres de un país pobre. Alumnas que no tienen ningún recurso, que en muchos casos viven en chabolas, que están malnutridas o que perdieron su no-vivienda durante el tifón Yolanda. Es posible que ellas, más que nadie, encuentren aquí su dique de contención. Una forma de enfrentarse a la corriente de la pobreza: gracias a la educación, la única forma de romper su poderosa inercia.

Las comas no se tiran a puñados

Lo dije el otro día en Twitter y lo repito aquí y donde haga falta. La coma es un signo de puntuación y, como tal, tiene sus funciones, sus diferentes usos lingüísticos. La coma no es una pausa.

coma2. Signo de puntuación (,) que indica normalmente la existencia de una pausa breve dentro de un enunciado.

Repito: la coma no es una pausa. Coincide, normalmente, con la existencia de una pausa breve, lo cual no la convierte en una pausa.

No siempre su presencia responde a la necesidad de realizar una pausa en la lectura y, viceversa, existen en la lectura pausas breves que no deben marcarse gráficamente mediante comas.

Más claro, agua. Y si tenéis dudas, simplemente no pongáis nada y acertaréis en un alto porcentaje de casos. Porque una coma que no está no estorba, pero no hay nada más molesto que una coma fuera de lugar: es como leer con hipo, como pensar a trompicones. Te cortan el hilo, te chamuscan el cerebro.

He aquí un caso práctico en un email que recibí el otro día:

Pues sí me habéis ocasionado molestias, sí.
Pues sí me habéis ocasionado molestias, sí.

Sed responsables con las comas: hay gente que sabe leer.