Citas célebres de clérigos humoristas (8)

Algunos creen que el cristianismo es una realigión más, cuando el cristianismo no es una religión en ningún caso. El cristianismo es un encuentro: un encuentro con Jesucristo, nuestro Mesías, el único Dios verdadero.

Palabras de un sacerdote en una especie de «anuncio» de Popular TV, la Paramount de los curas navarros, en Sáquenme de aquí, ¡las voces son reales!

No se debería hablar de pedofilia sino de homosexuales atraídos por adolescentes. De todos los curas implicados en casos de este tipo, entre el 80% y el 90% pertenecen a la minoría sexual que practica la efebofilia, es decir, los que tienen relaciones con varones de los 11 a los 17 años.

Silvano Tomasi, observador permanente del Vaticano ante la ONU en A los 11 pegan el estirón y sufren menos desgarros anales. Es la segunda parte de aquel monólogo de Jim Fair titulado Las 1001 maneras de no llamar a la pederastia por su nombre.

«Dentro del clero católico, sólo entre el 1,5% y el 5% de los religiosos ha cometido actos de ese tipo». Esta proporción es mucho mayor entre «los familiares, cuidadores, amigos y parientes de las víctimas».

Tomasi, de nuevo, en Si tu vecinito no es atractivo, métete en el seminario o Si tu tío es profesor de catequesis, date por jodido nene. (Intenté buscar estadísticas sobre el porcentaje de pederastas en la sociedad, pero no fui capaz de encontrar nada útil. Siento que la información sea tan parcial).

Que Él nos ayude y nos dé fortaleza para ser valientes, dar testimonios de cristianos, de falangistas y de españoles de verdad.

Padre Don Amable, durante una misa en Belchite, Zaragoza. Porque, como dice Rouco, Hay que saber olvidar.

Cuando la Iglesia reclama las raíces cristianas de Europa, no busca un estatus privilegiado para ella misma.

Benedicto XVI, Papa de Roma, Lo que busca es evitar que quiebre el chiringuito.

¿Hay vínculos entre los ángeles y los extraterrestres? Los extraterrestres forman parte, como quien dice, de la realidad cuántica que en realidad siempre ha sido ocultada por el Vaticano, digamos, desde hace 2000 años.

Iván Carrasco, «investigador de hecho teólogo» según él mismo se denomina, en Yo me lo lío, yo me lo fumo. Me recordó a esta imagen que vi en una iglesia de Berlín. Representa una danza de la muerte aunque, sí, parece una abducción.

09--01--06.-Berlín-(87)

Parafilias

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A la tía de la izquierda la despidieron por estar demasiado gorda. Al parecer en Ralph Lauren piensan que una mujer atractiva, «modélica», debe ser como la de la derecha (Photoshop mediante, eso sí). ¿Estamos todos locos o a vosotros tampoco os pone lo de tiraros a un cadáver?

Vals Mephisto S.514, No.1 de Liszt

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En general, no soy una gran admiradora de Liszt. No obstante, algunas de sus obras están entre mis preferidas para piano, como este vals, compuesto alrededor de 1860. Se trataba originalmente de una pieza para orquesta, arreglada posteriormente para piano. Esta segunda versión es la que os presento (de hecho, juraría que es más conocida que la orquestal), a manos de Alexei Sultanov.

Liszt compuso cuatro valses Mephisto, inspirándose en el mito de Fausto. Se trata, por tanto, de obras programáticas, con un hilo narrativo. El más popular de los cuatro valses es este primero, titulado El baile en la taberna del pueblo y basado en un episodio del Fausto de Nikolaus Lenau (no en el más famoso de Goethe). Según la wikipedia:

El episodio que Liszt eligió transcurre en la taberna del pueblo y es de una naturaleza más bien erótica: Fausto y Mefistófeles, como cazador, entran en un bar donde se está celebrando una fiesta por una boda. Mefisto coge un violín de uno de los juglares, lo afina (representado en la pieza de Liszt por las quintas al inicio del vals) y entonces comienza a tocar una melodía frenética [1’00»]. Después, el vals se ralentiza y da inicio un nuevo tema, amoroso, que intoxica a todos los campesinos allí presentes [3’00»]. En el texto de Lenau, incluso las «resonantes paredes de la taberna se lamentan, verdes de envidia, porque no se pueden unir a la danza». Fausto aprovecha la situación y coge a la novia para bailar con ella [4’00»], una belleza de ojos negros. Tras de un poco de cortejo, se fuga con ella hacia el bosque. Un ruiseñor canta una melodía y la música de Liszt crece hasta un impresionante clímax cuando la pareja «es tragada por las impetuosas olas del rapto amoroso» (según el texto de Lenau). Previamente al cenit de la huida de Fausto y la novia, Liszt hace reaparecer el sensual tema lírico del vals.

Vaya, que va de dos que se quieren y para variar, echan un polvo alucinante. Pocas piezas para piano contienen la sensualidad que Liszt supo describir en esta pieza. Cuando a partir del minuto 4 aproximadamente, comienza a doblar la melodía en una voz más aguda, siempre me imagino la voz de la novia, primero reticente, pero luego poco a poco, más y más ebria y al fin, rendida totalmente a los malévolos encantos de Mephisto (el diablo al fin y al cabo).